jueves, 3 de octubre de 2013

Eliminatorias: Grandes decepciones (Parte 1/2)

Italia
Solo 2 veces los tanos estuvieron fuera de la cita mundialista: en 1930 en Uruguay y en 1958, en el evento a realizarse en Suecia. Nunca más. Para la cita escandinava, los italianos fueron incluidos en el Grupo 8, junto con Portugal e Irlanda del Norte, dos selecciones sin mucha historia, y que por cierto, nunca habían participado en un mundial. Italia, bicampeona, era clara favorita. Contaba con la base de la Fiorentina, equipo de moda por esos años, más la incorporación de algunas figuras sudamericanas, como Miguel Ángel Montuori (ex Universidad Católica), Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia. El grupo se inició con un empate entre portugueses y norirlandeses en Lisboa, lo que beneficiaba a los italianos. El 25 de Abril, vencían por la mínima a los británicos, mientras que estos se tomarían revancha ante los portugueses en Belfast. Sin embargo, el traspié de los tanos sería la categórica derrota en Lisboa, de 3-0. Toda una tragedia para los italianos que, pese a ello, aun dependían de si mismos para clasificar. Más aun cuando vencían por el mismo marcador a los lusos en Milán. Así, al último partido del grupo llegaban Irlanda del Norte con 3 puntos e Italia con 4. Los tanos solo necesitaban el empate para clasificar. Ese partido definitorio sería en Diciembre de 1957, pero ocurrió una curiosidad: el árbitro húngaro no llegó, y para paliar la contingencia, ambas selecciones jugaron un amistoso que terminó a dos tantos.



Con una plantilla compuesta solamente por jugadores que militaban en grandes de Inglaterra y Escocia, los británicos dieron la gran sorpresa al derrotar por 2-1 a Italia en Belfast, ese 15 de Enero de 1958, donde sí valió. Italia nunca más volvería a faltar a una cita mundialista mientras que los norirlandeses solo caerían ante la Francia de Fontaine en los cuartos de final de Suecia 1958. Sin duda, uno de los peores fracasos en la historia del fútbol italiano.

Inglaterra
Los fracasos de Inglaterra en eliminatorias pueden dividirse en 3. Primero el quizás más doloroso, rumbo a Alemania Federal 1974. Con el mismo formato de 1958, los ingleses compartían grupo con Polonia y Gales. Sin duda, quizás una de las mejores selecciones polacas de la historia, con Lato a la cabeza. Inglaterra contaba con Shilton, Moore, Hughes, Clarke, Peters, dirigidos por el mítico Alf Ramsey. Todo comenzaba bien, con sendos triunfos ante los galeses, a la vez que Polonia enredaba puntos en Cardiff. Sin embargo, una dura derrota en Chorzow le ponía angustia a la clasificación. Para el partido en Wembley, Inglaterra solo necesitaba ganar. No contaba con la leyenda de Moore y el primer tiempo finalizaba sin tantos. Empezaba la desesperación, más aun cuando Domarski adelantaba a los polacos. Clarke igualaba rápidamente y de ahí en más, el área polaca parecía plaza. Un ataque inglés tras otro, y una salvada espectacular de los polacos tras otra. El 1-1 se sellaba en el pitazo del belga Loraux, otorgando a los polacos esa clasificación que aprovecharían con una gran actuación en Alemania.



Cuatro años más tarde, una nueva decepción inglesa. Esta vez, sin embargo, fue ante otro poderoso como la selección italiana. Es más, en el grupo que ambos compartían con Luxemburgo y Finlandia, solo cedieron puntos entre ellos mismos, igualando en 10 unidades. El último partido de los británicos sería en Wembley ante los italianos, necesitando imperiosamente una goleada para tener alguna chance. Esto porque a los italianos aun le restaba recibir a la selección de Luexemburgo. El 2-0 de Keegan y Brooking fue gratificante, pero infructuoso para soñar con el mundial en Argentina. Inglaterra quedaba 2 puntos por sobre los italianos, pero con la misma diferencia de gol. Los tanos ganaron cómodamente a Luxemburgo por 3-0 y dejaban a Inglaterra por segunda vez consecutiva fuera del mundial. Sin embargo, los ingleses volverían a Argentina, a la fuerza unos años después.


La última decepción inglesa fue rumbo a Estados Unidos 1994. Compartió un grupo duro con Holanda, Noruega, Polonia, Turquía y San Marino. Es decir, una de las mejores Holanda y Noruega de todos los tiempos. La selección británica se basaba en Platt, Ince, Adams, Walker, Sharpe, Palmer, Pallister y Gascoigne. Nada del otro mundo, adiestrados por Graham Taylor. Enfrente tuvo a figuras como Rekdal, Bergkamp, Koeman, los De Boer, Rijkaard, Warzycha, Mykland. Noruega tuvo un arranque infernal, con un empate en Wembley incluido, y selló prontamente su clasificación. Holanda e Inglaterra tuvieron vacilaciones, pero la lucha por el segundo cupo se zanjó en Rotterdam, cuando la naranja venció por 2-0 a los ingleses. Luego, los británicos golearon a San Marino (donde encajaron un gol a los 7 segundos), y soñaban que Polonia venciera a los holandeses, pero esto no estaría ni cerca de concretarse y quedaban fuera de un Mundial tras 16 años. Desde ahí, los ingleses han dicho presente en todas las ediciones.



México
Quizás no es un grande a nivel mundial, pero su poderío en la Confederación Centroamericana hace que su nombre sea siempre el claro favorito para jugar todos los Mundiales. Luego de participar casi ininterrumpidamente en los mundiales anteriores, México arrancó de buena forma su camino a Alemania 1974. Apabulló en la primera ronda a sus vecinos de Estados Unidos y Canadá. Contaba con el gran Enrique Borja en su equipo, entre otros destacados. Sin embargo, en el hexagonal final no estuvieron a la altura. Resignaron puntos ante Guatemala y Honduras, al tiempo que Haití ganaba todo. La goleada por 8-0 ante Antillas Holandesas solo fue un espejismo, ya que días después Trinidad y Tobago los abofeteaba con un estrepitoso 4-0. Ese resultado clasificaba a Haití y dejaba a los mexicanos sin mundial.

Para 1982, la situación fue parecida, salvo que esta vez era 2 los cupos en disputa. Con Hugo Sánchez como estandarte, los mexicanos consiguieron uno de los dos cupos en el triangular inicial, con su rivales del norte. Así, obtenían los pasajes para el hexagonal, donde debutaron con un esperanzador triunfo por 4-0 ante Cuba (doblete de Hugol). Pero de ahí en más, no volverían al triunfo. Derrota ante El Salvador del Mágico González y posteriores tristes empates ante Haití y Canadá. Aun así, les quedaba una chance: vencer a Honduras ya clasificado en su casa en el último partido.  Las crónicas señalan que los mexicanos en aquel partido se perdieron una cantidad increíble de goles, y de las formas más espectaculares. Con el resultado en blanco hasta el final, la alegría fue salvadoreña y los mexicanos se amargaban una vez más.



Ocho años después, la selección mexicana nuevamente se vería impedida de clasificar a la cita mundialista. Pero esta vez fue por líos administrativos luego de malas inscripciones para un campeonato eliminatorio juvenil, en el suceso bautizado como Cachirulazo. Costa Rica y Estados Unidos representaron aquella vez a la CONCACAF, mientras que México no faltaría a un mundial luego de aquella negra vivencia.

España
No siempre fue de oro la historia española. Pasaron tiempos tristes, que se ven reflejados, por ejemplo, en las eliminaciones a algunos mundiales.  La primera de sus frustraciones fue en 1954, cuando un niño determinó que Turquía clasificara a Suiza 1954, luego de empatar en puntaje y la definición. La diferencia de goles le favorecía, pero no era considerada. De nada les sirvió la incorporación de Ladislao Kubala. Cuatro años más tarde, con el propio Kubala, más Ramallets, Suárez, Basora, Di Stéfano y Gento, se aprontaban para arrasar a Escocia y Suiza. El empate en casa ante los helvéticos, más la derrota en Glasgow sepultaba las aspiraciones hispanas. Una nueva frustración en su historia eliminatoria.



Rumbo a México 1970, la aparición de Pirri y Amancio, entre varios otros, no pudo hacer mella en el poderío belga, que pudo sobrepasarlos junto con Yugoslavia. Para la historia quedará una triste derrota ante Finlandia. Finalmente, la última de sus frustraciones se vería cuatro años más tarde, cuando debió luchar por un cupo ante la selección yugoslava. Al cabo del triuangular, que compartían con Grecia, ambos acabaron con 6 puntos. Los goles favorecían a España, pero eso no era considerado como definición y debieron ir a Frankfurt para jugar un partido definitorio. Era Febrero de 1974 y el solitario y tempranero gol de Josip Katalinski determinaba la clasificación balcánica. Los dirigidos por Kubala sumaban una nueva decepción, que solo amagarían luego de 3 décadas.




Por Luis Armandoski

martes, 1 de octubre de 2013

No volvieron más a un Mundial: Marruecos

Entre 1986 y 1998, Marruecos participó en 3 Mundiales., donde incluso logró avanzar una ronda. Una selección que tuvo la suerte del azar en 1970 (clasificó por una moneda ante Túnez), el aplomo en 1986 (derrotó a Libia), la garra en 1994 (en extremis ante Zambia) y la experiencia en 1998 (clasificó cómodamente). Pero de ahí en adelante, la generación de Mustapha Hadji, Mohammed Chaouch, Noureddine Naybet, Salaheddine Bassir, Youssef Chippo, no supo mantener el éxito en el tiempo, y nunca más pudo volver a una cita mundialista.



Para el mundial de Corea y Japón, quedó incluido en el grupo 3, con Senegal, Egipto, Argelia y Namibia. Un grupo duro, teniendo en consideración el poderío egipcio y el creciente éxito de los senegaleses, cosa que ratificarían un tiempo después en canchas orientales. Y la clasificación estuvo muy cerca para los marroquíes, a pesar de comenzar cediendo puntos en su visita a Namibia. Luego del triunfo ante Argelia, rescataron un valioso empate en la visita a Egipto, para luego de nuevo dudar ante los senegaleses en Rabat.  A pesar de los puntos perdidos, el grupo estaba conformado solo de empates, salvo el triunfo de Marruecos ante Argelia, lo que los mantenía con la primera chance. Pero allí comenzaría el despegue senegalés. Eso, a pesar de que el camino marroquí se llenaba de ilusión: triunfos consecutivos ante Namibia, Argelia y Egipto, a la espera del último partido ante Senegal en Dakar. Era el 14 de Julio de 2001 y los norafricanos necesitaban solo un empate para clasificar a su tercer mundial consecutivo.  Sin embargo, El Hadji Diouf anotó apenas iniciaba y selló el partido. Senegal solo necesitaba vencer a Namibia para clasificar, y lo logró holgadamente. Marruecos se quedaba con las ganas.



Más dramática aun fue la clasificación rumbo a Alemania 2006. En un grupo que tendría que pelear con Túnez, debió enfrentarse también a Guinea, Kenia, Botswana y Malawi. Y los empates en estas 3 visitas quizás fueron el gran impedimento para ver nuevamente a Marruecos en un Mundial. Túnez era mucho más efectivo y a la última fecha llegaron así: Túnez 20 y Marruecos 19, debiendo enfrentarse en Rades el 08 de Octubre de 2005. El empate le bastaba a los tunecinos y Marruecos se ponía dos veces arriba en el marcador, a 20 minutos del final. El sueño estaba cerca hasta que Adel Chadli desató la locura en el estadio. Túnez volvía a un mundial tras 8 años y Marruecos dejaba pasar la última gran oportunidad de estar en un mundial nuevamente

Para 2010, finalmente, el declive de la selección fue más evidente. Tan así que estuvo a punto de no avanzar la primera ronda, y solo superó a Rwanda por diferencia de goles. Sin embargo, en el grupo final no tuvo posibilidades. Inserto en el Grupo A con Camerún, Togo y Gabón, ni siquiera le alcanzó para ser tercero de grupo y acceder a la CAN 2010. No ganó ningún partido. De igual forma, aunque no tan humillante, para las actuales eliminatorias ya quedó sin chances, abatido por el poderío de Costa de Marfil.




Así es la historia de Marruecos en eliminatorias post éxito noventero, donde junto con Camerún y Nigeria, eran reconocidas como las potencias africanas sin discusión. Sumado a este fracaso clasificatorio, no lo han hecho mejor en la Copa Africana de Naciones, donde no avanzan de ronda desde 2004, donde obtuvieron el subcampeonato.  Actualmente, hay una generación de futbolistas que puedan hacer promisorio el futuro marroquí, como Mehdi Benatia, Yassine Jebbour, Younes Belhanda, Mounir el Hamdaoui, Abdelaziz Barrada, Mounir Obbadi, Adel Taarabt y Youssef El-Arabi. Rusia los espera.

Luis Armandoski

viernes, 27 de septiembre de 2013

No volvieron más a un Mundial: Gales

Gales es una de las selecciones que empezó con el cuento del fútbol en el mundo. Disputó su primer partido internacional hace 137 años, ante Escocia en Glasgow, por lo que, más allá de sus actuaciones recientes, es siempre una selección que merece atención. Nunca tuvo actuaciones sobresalientes: ante Alemania jugó 17 partidos y venció 2, ante Italia 17 partidos y venció en 2, y ante Inglaterra, solo 14 triunfos en 101 encuentros. Pero aun así, se dio el lujo de llegar a un mundial: el de 1958. Luego de derrotar a Israel para clasificar, cometió un destacable cometido en la cita sueca, donde solo el Brasil de Pelé pudo detenerlos en cuartos de final.

El cometido fue más que satisfactorio, y hacía ilusionar a la afición galesa con nuevas actuaciones exitosas. Sin embargo, de ahí en adelante nunca más lograron clasificar a un mundial, a pesar de tener tres opciones clarísimas. Y para culminar la tragedia, tampoco han podido clasificarse a una Eurocopa.

Para Chile 1962, no pudieron contra la selección española en partidos de ida y vuelta. Con una selección compuesta principalmente por jugadores que participaban en la liga inglesa, más unas incorporaciones del Cardiff y del Swansea,  estuvieron cerca de amagar a la España cuya base era el Real Madrid, el mejor equipo por entonces. Cuatro años más adelante tenían una nueva oportunidad, en el grupo con la Unión Soviética, Grecia y Dinamarca. Solo uno clasificaba y el poderío soviético fue arrollador, aunque los galeses comandados por Ivor Allchurch se dieron el gusto de vencerlos en Cardiff. Ganaron todo como local, pero como visita no sumaron ningún punto. No alcanzaron a ilusionarse.

Para 1970, el sorteo fue más complejo aún. Italia, futura subcampeona mundial, y los alemanes del Este. Sin dudas, fue la peor actuación eliminatoria de la selección británica, perdiendo todos los puntos en disputa, incluido un 4-1 en contra en Roma. El tiempo corría y el sorteo no era benevolente con los galeses. 1974 y el grupo lo debía compartir con la siempre poderosa Inglaterra y la Polonia de Lato, futura semifinalista. Ilusiones se hacían luego de empatar en Wembley –con gol de John Toshack- y vencer a los polacos como locales. Tenían la esperanza de ganar en Polonia y clasificar, pero el poderío polaco fue claro y le endosaron un condenatorio 3-0. Chao Alemania. Para Argentina 1978, en tanto, la actuación no sería más honrosa. Escocia y Checoslovaquia –reciente campeón europeo- compartían el grupo. Una brillante victoria ante los checos abría la esperanza, pero la derrota en Cardiff ante los escoceses los dejaba nuevamente con la amargura. Rumbo a España 1982, sin embargo, estarían cerca de concretar el sueño. Con un joven Ian Rush, comenzaron venciendo sus primeros 4 duelos (Islandia, Turquía dos veces y Checoslovaquia). Clasificaban dos y el cupo estaba a la vuelta de la esquina. Empate ante Unión Soviética en Cardiff y comenzaba el titubeo. Perdieron en Praga y tenían la opción de sellar la clasificación ante Islandia como locales. Con dos veces con el resultado en el bolsillo, el empate a dos tantos dejó en entredicho la clasificación. A falta de 3 partidos, la tabla estaba así: Gales 10, URSS 9 y Checoslovaquia 9. La diferencia de gol perjudicaba a los británicos. Triunfo soviético ante los checoslovacos, necesitando un empate ante los galeses para clasificar. Sin embargo, no pensaron en especular y sellaron un claro 3-0. Así, ante el último partido, Checoslovaquia ante Unión Soviética, los galeses soñaban con el triunfo soviético. Y se cumplía, cuando Blokhin anotaba, pero la alegría no duraría mucho y los checoslovacos igualarían, dejando atrás a Gales por diferencia de goles. El empate ante Islandia no cicatrizaba.



Cuatro años más tarde, otra historia que dejó muy en el suelo a los galeses. Con la figura de Ian Rush, más Mark Huges, Alan Davies  y Joey Jones, compartían grupo con España, Escocia e Islandia. El primero clasificaba directamente, mientras el segundo disputaría un repechaje ante Australia. Comenzó mal el camino galés, con derrotas en Islandia y España, para recién revitalizarse con una estrecha victoria ante los islandeses. Estrecha que le pasaría la mano, ya que Escocia lo hacía por un 3-0. Eso no se pensaba luego de que los británicos dieran el golpe, y vencieran como visita a sus vecinos escoceses, y ganaran claramente a los españoles en Wrexham. Restaba recibir a Escocia, y un triunfo aseguraba al menos el repechaje, siempre pensando que España podría golear a necesidad a los islandeses a los días.  Y los dirigidos por el mítico Mike England comenzaban bien, cuando Hughes abría la cuenta y desataba la algarabía galesa. Pasaba el tiempo y el suño estaba ahí, hasta que a diez minutos del final, un penal que aun cobra dudas, permitió que Davie Cooper anotara y le diera el segundo lugar a los escoceses. A los galeses solo les quedaba implorar que España no venciera a Islandia en Sevilla. E Islandia se adelantaba, pero Rincón y Gordillo volvían a sepultar las esperanzas británicas.



Respecto a la clasificación para Italia 90, mejor ni hablar (últimos sin triunfos tras Holanda, Alemania y Finlandia). Y sí hablar del drama que sufrieron rumbo a Estados Unidos 1994, donde un penal sería el decisivo. Con la incorporación de nombres como Gary Speed, Dean Saunders y el joven Ryan Giggs, Gales compartía grupo con Bélgica, Rumania, Checoslovaquia, Chipre e Islas Feroe. Partieron muy feo, con una derrota 5-1 en Bucarest, para reponerse rápidamente con un 6-0 ante la débil Feroe. Así, con triunfos de local y derrotas como vista, avanzaba el grupo, hasta que consiguieron un punto valioso en Ostrava. Los dos cupos tenían cuatro pretendientes, y Gales cedía un poco de terreno al empatar con los checoslovacos en Cardiff. De cara a las última fecha, la tabla estaba así: Bélgica 13, Rumania 13, Gales 12 y Checoslovaquia 12. Así, solo un triunfo ante los rumanos en casa les devolvería un cupo mundialista tras 36 años. Hagi abría la cuenta ara la visita, pero Saunders empataba a los 60’. Y de ahí vendría el drama. Faltaban pocos minutos y penal para Gales. Desde los 11 metros, se veía a los lejos la Estatua de la Libertad. Paul Bodin, defensa del Swindon Twon, asumía la responsabilidad. Ese travesaño, donde fue a dar el balón impulsado por el blondo jugador, sería maldecido una y otra vez en toda Gales. Murió una persona y Raducioiu sellaba no solo la clasificación rumana, sino la última gran oportunidad galesa de  estar en un mundial.





Después de aquello, solo actuaciones mediocres. Penúltimos solo superando a San Marino rumbo a Francia; penúltimos superando a Armenia rumbo a Corea-Japón; penúltimos superando a Azerbaiyán rumbo a Alemania; antepenúltimos superando a Azerbaiyán y Liechtenstein rumbo a Sudáfrica. Y ahora, rumbo a Brasil, prontamente eliminados. Gales, de las selecciones británicas, es lejos la que más se ha demorado en volver a un mundial. De su suerte no podemos compararla con Escocia, pero sí podemos decir que desaprovechó uno y otro clarísimo intento. Desaprovechó a la vez, jugadores que brillaron en Inglaterra como Mark Hughes, Ryan Giggs o Ian Rush. Es muy probable que Gareth Bale, principalmente, y Aaron Ramsey y Craig Bellamy sean incorporados a esta lista, ya que no se ve un futuro promisorio para los dragones. Como consuelo, pueden decir que el último jugador que les anotó en un mundial fue un novel de 17 años: Edson Arantes do Nascimiento.


Luis Armandoski

martes, 24 de septiembre de 2013

Los campeones en Chile: esos títulos que no fueron, cosa de matemáticas.

Si mi abuelita no estuviera muerta, estaría viva. Haciendo un ejercicio peculiar, pero inservible hasta más no poder, descubrimos aquellos campeones fantasmas que se vieron “perjudicados” por el antiguo sistema de dos puntos por victoria. Tal sistema de puntuación fue utilizado en el campeonato chileno de Primera División desde sus inicios –en 1933- hasta el torneo de 1994, en el cual Universidad de Chile volvió a la gloria tras 25 años. Luego, se le otorgaron tres puntos a cada victoria, valorizándola aun más y promoviendo el fútbol ofensivo, elemento que al parecer no se ha visto alterado. A continuación presentamos la historia de esos torneos que podrían ser reconsiderados por los equipos perjudicados, pero prescritos en el tiempo.

1951, los itálicos y su espina.
En ese torneo, el título se definió en una final de desempate entre Unión Española y Audax Italiano, que habían igualado a 36 puntos tras 27 partidos (2 etapas). Los rojos ya tenían experiencia en definiciones, cuando solo unos meses antes habían perdido dramáticamente la final ante Everton. En 1951 y tras la primera etapa, Audax lideraba tranquilamente y le sacaba ventaja a los hispanos. Esto hasta que sufrieron un duro revés ante Colo Colo, con lo cual llegaron igualados en puntaje hasta el final. Por ello, tuvieron que definir en el Nacional, donde el solitario gol de penal de Mario Lorca le dio el segundo título de su historia a los rojos (dirigidos por el mítico Isidro Lángara, y con figuras como Fernández al arco, Beperet, Cresmaschi y López). Pero Audax quedó con un sabor amargo: ganó más partidos en el torneo que su rival directo (16 contra 15), con lo cual, usando el actual sistema, se hubieran coronado y obtenido su cuarto título. El equipo de Daniel Chirinos, Adelmo Yori, Ramiro Cortés, Carlos Tello y dirigido por otro histórico como Ladislao Pakozdi, pudo sumar otra corona a su historial, completando 5 en total y dejando en 6 a sus rivales de colonia.

(Imagen: Charla Técnica)

1954, Colo Colo exigía otra final.
Sin lugar a dudas, la definición del torneo de primera división en 1954 es uno de esos grandes momentos emotivos que guarda el balompié nacional. Jugaban en la última fecha los dos equipos con opción al título: Universidad Católica, con 42 puntos, y Colo Colo, con uno menos. En el Estadio Nacional, los albos solo necesitaban ganar para sumar una nueva estrella –la séptima y el que sería su primer bicampeonato-. De acuerdo a los resultados previos, Colo Colo había realizado mejor la pega que los cruzados, con 19 triunfos, uno más que su rival. Sin embargo, los dos puntos por victoria valorizaban más los empates cruzados, que en la sumatoria le otorgaba una unidad de ventaja por sobre el Cacique. Así, la gran actuación de Litvak, más la suerte, permitió que la UC lograra su segunda estrella tras un empate en blanco en ese Enero de 1955. Esa UC de Montuori y el entrenador Burnikell. Si la ANFP (o antecesora) se hubiera adelantado, “la treinta” pudo haber llegado en el Clausura 2009.



1958, iba a ser el debut soñado.
Santiago Wanderers logró su primer título en 1958, luego de una gran campaña bajo el mando de José Pérez, y la actuación de figuras como Hoffmann, Sánchez, Tobar y Martínez. El torneo fue verde solo al final, ya que gran parte del mismo fue dominado por Colo Colo y un joven equipo de La Serena, que hacía su debut en la máxima categoría. Sin embargo, hubo un partido clave, en el cual el cuadro papayero perdió de local antes los Panzers. De allí, solo debió luchar por alcanzar a los dos punteros, teniendo como gran estrella a Carlos Verdejo. En la última fecha, debía esperar que verdes y albos perdieran sus partidos para forzar un triple empate en puntos. Y estuvo cerca, ya que Everton apabulló a Colo Colo en Viña, y O’Higgins estuvo a punto de amagarle la fiesta a Wanderers.  Pero al conjunto papayero le quedó un consuelo: ser el equipo con más triunfos de la temporada, toda una proeza dada la cantidad de años desde su fundación. Si el sistema de puntuación era el que se usa actualmente, Wanderers y La Serena hubieran jugado un emotivo partido de desempate por lograr el primero de sus títulos. Para La Serena, sin embargo, no hubo opción ni ilusión de ahí en más.



1962, definición vibrante.
El año del Mundial tuvo un final apasionante. El 16 de Marzo de 1963, las dos Universidades definieron el título en un vibrante encuentro en el Estadio Nacional. La U tenía la opción de su tercer título; la UC, el cuarto más su primer bicampeonato. Igualados en 50 puntos, muy lejos de sus perseguidores, la final era todo un acontecimiento recibiendo a más de 80 mil personas en el estadio. Sin embargo, los cruzados pudieron haber tenido una espina: ganaron más partidos y, de acuerdo con el sistema actual, no era necesaria aquella pirotécnica definición. El triunfo en la última fecha ante Green Cross le hubiera dado la gloria al equipo de Mocciola, y que tenía un gran número de referentes: Behrends, Villarroel, Prieto, Fouillioux, Tobar y Ramírez. La definición, evidentemente, fue azul. Un estrafalario 5-3, con Campos y Álvarez como figuras, le dieron el tercer título al Ballet. Si la UC apelara, su palmarés en primera subiría a 11, mientras que la U alcanzaría la quincena de campeonatos.



Como vemos, los abogados de Audax, Colo Colo, La Serena y Universidad Católica podrían dirigirse al Tribunal de la ANFP para reparar un daño a sus respectivos palmareses. Fuera de broma, si el actual formato se hubiera instaurado en 1933 (y considerando que los equipos no hubieran variado sus resultados sabiendo esta condición), Audax Italiano sumaría 5 estrellas y la U. Católica 11. Por otro lado, Unión Española hubiera celebrado solo su sexto título en el Transición y Universidad de Chile llevaría 15 coronas en su historial. Además, La Serena pudo haber sido campeón en su debut en primera división y Colo Colo ya habría alcanzado la mítica Treinta, en Diciembre de 2009.


Luis Armadoski

sábado, 20 de julio de 2013

JUGARON EL MUNDIAL UN DÍA: ISRAEL EN MÉXICO 1970


Para la selección de Israel, México era un territorio conocido. En 1968, con motivo de los Juegos Olímpicos en el DF, los hebreos habían alcanzado los cuartos de final en el torneo de fútbol, siendo eliminados por Bulgaria, tras el lanzamiento de una moneda que resolvió el empate 1-1 que no cambió tras 120 minutos de juego. Varios de esos jugadores llegarían a buscar una revancha con la suerte y el fútbol a México, en 1970.
La clasificatoria al Mundial de Futbol de México 1970, ofrecería por vez primera la opción de disputar un cupo a la cita planetaria a las Confederaciones de Asia y Oceania, sin pasar por repescas ante otros equipos. Ya en 1966, una gran polémica entre los países africanos por la decisión de disputar su cupo ante Asia, había permitido la asistencia de Corea del Norte a Inglaterra 66'; por lo cual la clasificatoria de 1969 aseguraba un cupo a África y la posibilidad de dirimir otro entre Asia y Oceanía. La FIFA, que comenzaba la globalización del fútbol en México, extendía su influencia por todo el orbe. Sin embargo, la coyuntura político-geográfica de la década del 60', hizo que Israel, Rodesia, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur disputen el boleto a tierras aztecas. Corea del Norte, cuartofinalista en el mundial de 1966, abandonaba la lucha por el cupo al verificar la presencia de Israel, un eterno marginado que en esos tiempos deambulaba en busca de su lugar en el planeta fútbol, lo cual se sumaba a los problemas con el pueblo palestino -guerras mediante- que alcanzó cuotas de extrema violencia en esos años.
La clasificación israelí fue relativamente fácil. Dominó sin contrapeso a Nueva Zelanda (4-0 y 2-0) y debió preocuparse un poco más ante Australia, ante quien obtuvo el boleto a México (1-0 en Ramat Gan y 1-1 en Sydney).
La participación de Israel en México fue en el grupo 2, que contaba con 2 ex campeones mundiales (Uruguay e Italia) y un ex finalista (Suecia). Se presumía que la expedición azteca no pasaría de ser meramente decorativa, al ver el nivel de los rivales; sin embargo, tras la derrota inicial ante Uruguay, los dirigidos por Emmanuel Sheffer lograrían valiosos empates ante Suecia e Italia. Veamos:
El 2 de junio, en Puebla, se decretó el debut de Israel, ante Uruguay. El resultado final; un claro 2-0 en favor de los charrúas, con goles de Maneiro (23') y Mujica (53').
Para la segunda fecha, los empates registrados en ambos duelos (Italia 0-Uruguay 0 y Suecia 1-Israel 1) abría la opción a los 4 equipos en búsqueda de los 2 cupos a cuartos de final. Italia y Uruguay con 3 puntos; y suecos e israelíes con 1 punto. La tercera jornada ofrecería la opción -incluso- de un cuadruple empate, en caso de ganar los escandinavos y los judíos. Suecia cumple su parte, con un agónico gol (al minuto 90) frente a Uruguay. Italia e Israel, finalmente no pasarán del empate 0-0, lo cual convertirá al grupo 2 en el más estrecho del certamen; lo cual se confirmará con la presencia de italianos y uruguayos en semifinales.
Tras su participación en el mundial; el saldo para Israel será encontrar un lugar en la UEFA, lo cual coartaría sus posibilidades de acceder a un mundial de manera importante. En 1990, el repechaje ante Colombia sería la ocasión más cercana de regresar a la justa planetaria.
Pero no todo fue negativo; tras el Mundial Schmuel Rosenthal se convertiría en el primer jugador israelí en fichar en un equipo europeo (Borussia Vfl 1900); Mordejai Spiegler, el capitán; jugaría en Francia a mediados de los 70 (Paris FC y PSG) hasta recalar en el mítico Cosmos al lado de Pelé a fines de los 70'. Giora Spiegel, también haría interesante carrera en el fútbol galo (Estrasburgo y Lyon).
La alineación israelí en el match ante Suecia. Arriba: Vissoker; Schwager; Primo; Vollach; Rosen y Rosenthal. Abajo: Shum; Spiegel; Spiegler (Capitán); Feingenbaum y Bar.

Schmuel Rosenthal, en el patido ante los uruguayos
Victor Esparrago (Uruguay) pone en aprietos la defensa israelí.
Gigi Riva frente al meta Vissoker, en el 0-0 entre ambas selecciones.
Gigi Riva y Sandro Mazzola, en otra postal del empate entre Italia e Israel, en el cierre del grupo 2.
Mordejai Spiegler en acción. En 2003, fue elegido el mejor jugador israelí en los últimos 50 años.

Los links a los partidos de Israel en México 1970.

http://www.youtube.com/watch?v=kyzsnhGn9c0 Uruguay 2-Israel 0 (1' 55")
http://www.youtube.com/watch?v=gN2nLHE2uPc Suecia 1-Israel 1 (1' 25")
http://www.youtube.com/watch?v=Je0uGGzCkRI Israel 0- Italia 0 (3' 09")

Además, los cromos (láminas) de la selección de Israel, que aparecieron en el álbum Panini de México 70'
(aporte de @a_rocketeer)


@puertomontt25

jueves, 14 de marzo de 2013

Grandes Campañas: Panathinaikos en Champions League 1995-96

Es cierto que Panathinaikos estuvo a punto de rozar la gloria en la versión 1970-71, cuando el Ajax de Rinus Michels les ganó en la final en Wembley. De hecho, producto de la negativa holandesa de disputar la Copa Intercontinental, este equipo griego se vio en la misión de enfrentar a Nacional de Uruguay, cayendo ajustadamente. También estuvieron cerca en 1985, cuando el Liverpool de Dalglish y Rush los eliminó sin contemplaciones en semifinales. En el contexto nacional, en tanto, siempre luchó palmo a palmo con Olympiakos por el predominio, metiéndose el AEK Atenas en la pelea en la década de los noventa.

Para la temporada 1994-95 sin embargo, la campaña del Panathinaikos, de Atenas y fundado en 1908, fue excepcional. De la mano del argentino Juan Ramón Rocha, con importantes pasos como jugador en Newell’s. Boca y el propio equipo griego, el Panathinaikos se coronó campeón cómodamente, sacando 16 puntos de ventaja a su eterno rival. Los puntales de la campaña fueron el goleador polaco Krzysztof Warzycha, el argentino Juan José Borrelli, y los locales Georgios Georgiadis y Stratos Apostolakis, entre otros. El título lo metía en la fase previa de la próxima UEFA Champions League, donde el sorteo los midió con el campeón croata: Hajduk Split.


El video correesponde a la final de la Copa nacional, ante el AEK Atenas.

Para el torneo continental, la base del equipo sería la siguiente: al arco, el polaco Jozef Wandzik, con amplia trayectoria en la selección de su país, y secundado por el joven Antonios Nikopolidis, futuro campeón europeo con Grecia. En la zaga, Athanasios Kolitzidakis, de dilatada trayectoria en la liga local, y mundialista en Estados Unidos. Lo acompañaban Stratos Apostolakis, otro mundialista, Marinos Ouzounidis e Ioannis Kalitzakis, que también fue titular en Estados Unidos un año antes.  El mediocampo lo lideraba Georgios Georgiadis, que luego jugaría en la Premier League, y junto a él, JJ Borrelli, Dimitrios Markos y Spiros Marangos, también con un mundial a cuestas. Como delanteros, Georgios Donis, quien luego jugaría en Newcastle, y el polaco Krzysztof Warzycha, por muchos años seleccionado. Así, era básicamente el mismo equipo que obtuvo el campeonato local, que mezclaba la típica garra mediterránea, más un juego punzante frontal.

Y llegaría el debut ante los croatas en Atenas, el 09 de Agosto de 1995. Un pálido empate en blanco que los obligaba a trabajar en Rijeka la semana próxima. Allí, tempranamente Igor Stimac adelantó a los croatas, necesitando el Panathinaikos un gol que los llevara a la fase de grupos. Y tras buena parte del juego, el argentino Borrelli logró la conquista de media vuelta que le dio, gracias al gol de visita, la clasificación a los griegos. El grupo que los esperaba tenía una dificultad media, con los campeones de Francia, Portugal y Dinamarca: Nantes, Porto y Aalborg, respectivamente. El debut sería ante los franceses en Atenas, con un triunfo claro ante el equipo de Makelele y N’Doram. El polaco Warziycha mostraba sus credenciales.

Luego, viaje a Porto donde con el solitario gol de Markos conseguían una histórica victoria, siendo el primer triunfo griego en tierras lusitanas. De nada le sirvió a los portugueses contar con nombres como Secretario, Vitor Baia o Joao Pinto; la actuación del portero Wandzik pudo más.




A la semana siguiente, pasajes a Dinamarca en la que sería la única derrota en la fase grupal. El equipo de Rasmussen, Pedersen y Gronkjaer logró el gol de la victoria en el último minuto, obra de Mandsen. Pese a esto, el conjunto griego se mantenía como cómodo líder, a la espera de dos partidos como local. El primero ante los portugueses, sin lograrse sacar ventajas. Así, la victoria ante los daneses parecía obligación para tener esperanzas de clasificar a cuartos de final. Y Alexouidis se encargó al minuto de juego de encaminar la victoria, para que Georigiadis antes de terminar la primera parte la asegurara. Con 10 puntos más el empate entre Porto y Nantes en Portugal, el Panathinaikos alcanzaba la ansiada clasificación, restando aún un partido por jugar. El empate en blanco en al nieve de Nantes solo le significaba a los locales obtener el segundo lugar del cupo y el pase también a cuartos. Porto no cumplía las expectativas y volvía tempranamente a casa.



El sorteo fue benévolo con los griegos, y en cuartos lo cruzó con el Legia Varsovia, de Polonia, que sorprendentemente había obtenido el segundo lugar en su grupo, superando a Rosenborg y al Blackburn Rovers. El primer partido se jugaría en Varsovia, con empate en blanco. Legia contaba con Maciej Szczesny (padre del actual portero del Arsenal) y los mundialistas Jacek Zielinski y Cezary Kucharski. La vuelta disputada en Atenas fue un trámite para Panathinaikos, con la figura de Warzycha anotándole a sus compatriotas.

Luego, en vistas a las semifinales, palabras mayores: el Ajax de Van Gaal. Van der Sar, Blind, los De Boer, Reiziger, Davids, Litmanen, Kanu, Finidi, Kluivert, entre otros, hacían tiritar a cualquiera. Enfrentar al acutal campeón era un desafío mayor, y una actuación digna era lo más que se le pedía a los griegos. Sin embargo, ese 03 de Abril de 1996 se pararon como nunca en Amsterdam y metieron un resultado histórico. El postrero y solitario gol del polaco Warzycha sobre el final hacía llorar de alegría a media Grecia. 




La misión ahora era mantener el resultado en Atenas para alcanzar esa soñada final. Pero el desafío duró apenas cuatro minutos, cuando el finés Jari Litmanen inauguró al cuenta ante 75 mil griegos enfervorecidos. Ya sobre el final, dos nuevas conquistas del Ajax impidieron que Panathinaikos se enfrentara a la Juventus en la final, que vencía a otro conocido en semifinales: el Nantes.



A pesar de este traspié doloroso para todos sus hinchas, fue la última gran campaña de los verdes a nivel internacional. En la actualidad, esperan “reverdecer” laureles y amagar un poco la hegemonía del Olympiakos, que se ha apoderado de la escena griega en los últimos tiempos. Esperan también equilibrar en algo la trascendencia que tienen en el basketball, donde su jerarquía es incuestionable.

Por Luis Armandoski.

jueves, 7 de marzo de 2013

Mitos: El 2-0, el resultado más peligroso


Dicen por ahí que el 2-0 es un resultado peligroso. Claro, estar dos goles abajo te propone una tarea casi imposible de dar vuelta. Pero no. Perdón. Es al revés. El mito cuenta que quien gana por 2-0 corre peligro; no sabes si buscar el tercero o cerrar con trasatlánticos. Es por esto que miles de jugadores y entrenadores declaran estar deseosos de encontrarse rápidamente abajo por 2-0, con el fin de que el rival se ponga nervioso y así llevarse la victoria.

En cuanto a los datos duros, en los mundiales de fútbol 303 partidos se han encontrado en algún momento con un equipo aventajándose por 2-0. De estos, 285 han acabado con triunfo de aquel equipo, 11 en empate y solo 7 se han remontado. Así, solo el 6% de los partidos en los mundiales no los termina ganando quien se adelanta por el famoso 2-0.

Para rellenar la nota, aquí las históricas remontadas.

SUIZA 4-2 ALEMANIA, 1938. Alemanes ganaban 2-0 hasta el minuto 42.


AUSTRIA 7-5 SUIZA, 1954, Suizos ganaban 3-0 hasta el minuto 25.


ALEMANIA 3-2 HUNGRÍA, 1954. Húngaros ganaban 2-0 hasta el minuto 11.


PORTUGAL 5-3 COREA DEL NORTE, 1966. Los norcoreanos ganaban 3-0 hasta el minuto 27.


PERÚ 3-2 BULGARIA, 1970. Búlgaros ganaban 2-0 hasta el minuto 51.


ALEMANIA 3-2 INGLATERRA, 1970. Ingleses ganaban 2-0 hasta el minuto 69.


COSTA DE MARFIL 3-2 SERBIA & MONTENEGRO, 2006. Europeos ganaban 2-0 hasta el minutos 36. 


Por Luis Armandoski