En
el presente artículo, revisaremos aquellas campañas clasificatorias que no solo
se destacan por lo apretado en su ejecución, sino porque permitieron además
darles cupos a equipos que luego marcarían un hito en la historia de la Copa.
Estas son los cuatro inicios de procesos más importantes.
PEÑAROL
1960
El
primer campeón de América tuvo que sufrir mucho para clasificar a la Copa. Para
el recién creado torneo, el representante uruguayo debía ser el campeón del torneo
nacional de 1959, que disputaron reñidamente hasta el final el carbonero, Nacional
y Racing de Montevideo. A la última fecha llegaron Peñarol y Nacional con 24
puntos, mientras que Racing con 22. El manya venció a Racing por 2-0, mientras
que Nacional logró triunfar ante Rampla Juniors. Así, los dos principales
equipos orientales terminaban empatados en puntos, obligando a un encuentro
definitorio. Este se jugaría el 20 de Marzo de 1960, incorporando Peñarol a
Alberto Spencer, por entonces un desconocido delantero ecuatoriano. Nacional
alegó que no podían incluirse refuerzos, ya que se trataba de la continuación
del campeonato de 1959. Sin embargo, la asociación uruguaya autorizó a Peñarol
y este logró vencer sobre el final del partido al Bolso, gracias a los tantos
de Luis Cubilla y Carlos Linazza (que había llegado junto con Spencer). Así,
Peñarol se coronaba campeón y obtenía el único cupo uruguayo para disputar la
primera Copa Libertadores de América. Luego de tres meses, Peñarol estaría
levantando el cetro continental en una apretada final ante Olimpia para
inscribirse en la historia.
INDEPENDIENTE
1964
Independiente
fue el primer campeón argentino en la Libertadores. Logró los títulos de 1964 y
1965. Sin embargo, la clasificación a la Copa guarda una gran polémica. En 1963,
llegó a la última fecha con dos puntos de ventaja ante River. El Rojo recibiría
a San Lorenzo, mientras que el Millonario haría lo propio con Argentinos
Juniors. River cumplió con su labor, y ganó por 3-2 a los bichos de la
Paternal. Pero el encuentro entre Independiente y San Lorenzo pasaría a la
historia por dos hechos: primero, lo expresivo del marcador y, segundo, el
escándalo arbitral. El Bambino Veira había anotado la primera cifra para los
gauchos de Boedo en un encuentro en que el árbitro Valverde era muy permisivo
con el juego brusco del equipo de Avellaneda. Con este clima adverso, San
Lorenzo no pudo sostener la ventaja que celebraba River, y le dieron vuelta el
resultado con un penal dudoso de por medio. La violencia de Independiente
continuaba, al igual que la pasividad del referee, con lo cual los jugadores de
San Lorenzo decidieron boicotear el partido y no luchar más. Así, vieron como el Rojo anotaba uno y otro gol,
hasta llegar a la cifra de 8-1. La guinda de la torta la puso el Coco Rossi,
que en un arrebato de ironía, luego de centrar desde la mitad de la cancha,
clavó un autogolazo en el ángulo de su arquero Irusta. Era el 9-1 definitivo.
9-1 que no solo coronaba a Independiente como campeón, sino que le daba los
cupos para la Copa Libertadores de 1964, donde nacería toda su exitosa campaña
internacional.
INDEPENDIENTE
1972
De
nuevo el Rojo. De nuevo sobre el final. Esta vez no hubo escándalo, sino que solo
una remontada heroica y una definición electrizante. Para la Copa Libertadores
de 1972, los representantes del fútbol argentino serían el campeón del Torneo Nacional
(Rosario Central) y el ganador de la definición entre el campeón del Torneo
Metropolitano 1971 (Independiente) y el subcampeón del Torneo Nacional del
mismo año (San Lorenzo). Para obtener ese campeonato Metropolitano,
Independiente debió sufrir en demasía. Es más, a la última fecha llegó Vélez
como líder, con un punto sobre el conjunto de Avellaneda. Un Vélez dirigido por
el chileno Andrés Prieto y comandado por Carlos Bianchi. En el final, el Fortín
no pudo en casa ante Huracán, mientras que Independiente se coronaba ante Gimnasia
de La Plata como local, con goles de Maglioni y Pastoriza. Luego, en diciembre
de aquel año, nuevamente sería San Lorenzo el equipo a vencer para clasificar a
la Copa. Lograrían el triunfo con un apretado 1-0, anotado nuevamente por el Pato
Pastoriza. Gol que le permitió clasificar a la Copa de 1972. Gol que le
permitió empezar a escribir la leyenda más exitosa en toda la historia de la
Copa.
SAO
PAULO 1992
El
gran Sao Paulo de Telé Santana clasificó sufridamente a la Copa Libertadores. Tuvo
que luchar su cupo en el torneo nacional, donde participaron 20 equipos en una
rueda. Los 4 mejores clasificados accedían a un liguilla final, donde el equipo
paulista fue el primero en obtener su cupo. Los restantes equipos serían Bragantino,
Fluminense y Atlético Mineiro. En semifinales, les correspondía enfrentarse al
conjunto mineiro, donde en los dos partidos no se sacaron ventajas. Por su
posición en la tabla del torneo regular, Sao Paulo obtuvo el pase a la final,
donde lo esperaba Bragantino, otro equipo paulista. En un ida y vuelta muy
parejo, solo el gol conseguido en la ida por Mario Tilico pudo desnivelar la balanza
para el equipo de Santana en desmedro del dirigido por Carlos Alberto Parreira y
que tenía a Mauro Silva como principal figura. De este modo, el Sao Paulo de
Zetti, Cafú, Zago, Raí, Müller, etcétera, pudo obtener pasajes para la Copa,
donde conseguirían su primer título y además dejar una huella como uno de los mejores
equipos en toda la historia del fútbol mundial.
Durante la historia de la Copa
Libertadores de América, los choques entre Peñarol y Nacional, Olimpia y Cerro
Porteño, Boca y River, América y Deportivo Cali, Barcelona y Emelec, por citar algunos ejemplos,
han sido muy frecuentes. Las dos primeras parejas se explican particularmente
por el poderío incontrarrestable de aquellos equipos en su competencia local,
lo que se ha relativizado en las últimas décadas. El resto, rivalidades históricas con diferentes razones. Con este contexto, es curioso que
se hayan presentado clásicos regionales (como Central vs. Newell’s y
Blooming vs. Oriente Petrolero) y no el mayor partido de Chile, Colo Colo vs.
Universidad de Chile. Muchas veces estuvieron a punto de hacerlo, en otras no. En los períodos de máximo esplendor albo, la U flaqueaba, y viceversa.
En el presente artículo,
revisaremos los tres momentos en que este clásico estuvo a punto de encontrarse
en el máximo torneo continental de clubes en Sudamérica.
1980
En 1973, sí, la mítica
Libertadores del 73, estuvo cerca de producirse el encuentro. Bastaba que en la
última fecha la U venciera a O’Higgins, que no se jugaba nada, en Rancagua, y
que Unión Española no venciera como visita a San Felipe, el campeón vigente. No
ocurrió ni lo uno ni lo otro, y fueron los hispanos los que consiguieron el
segundo cupo. Siete años más tarde, la oportunidad fue mucho más clara, y con
el mismo rival en el camino. Corría 1979 y Colo Colo se adjudicaba con holgura
el campeonato. Era el equipo de Caszely y Vasconcelos, más la magia de Mané
Ponce y Carlos Rivas, dirigidos por Pedro Morales. Lo secundaron a distancia,
separados todos por dos puntos, Cobreloa, Unión Española, Universidad de Chile
y O’Higgins, teniendo todos la posibilidad de disputar el segundo cupo
continental en una liguilla.
Se jugaría todos contra todos y
la U del Tata Riera debutaba con un empate ante los de Rancagua. Luego,
vencería estrechamente a Cobreloa y Unión Española, mientras O’Higgins hacía lo
mismo. Con esto, azules y celestes empataban en puntos y debían definir en un
partido de desempate. El equipo de O’higgins venía de disputar la Libertadores
ese año, y tenía un equipo de grandes jugadores: Leyes, Gatica, Valenzuela,
Serrano, Bonvallet, Quiroz, Neira, Ahumada, Vargas, todos dirigidos por Orlando
Aravena. Era el 04 de Enero de 1980 en el Estadio Nacional atiborrado de gente cuando
Waldo Quiroz, figura celeste, consiguió el único tanto del partido a los 79’ de
juego, dando pasajes a O’Higgins a su segunda Copa Libertadores consecutiva.
Junto con Colo Colo, los
rancagüinos integrarían el grupo 5, conformado también por los paraguayos de
Olimpia y Sol de América. La U de Carballo, Hoffens, Bigorra, Quintano y
Socías, en tanto, debía resignarse a la opción de volver a la Copa, lo que
habría provocado por fin el duelo ante sus principales rivales, Colo Colo.
En 1981, Cobreloa le ganó por un
punto la liguilla a los azules y evitó el clásico en la Libertadores siguiente.
En 1983, Magallanes fue el verdugo y en 1993 Unión Española amagó la esperanza
azul. Pero más cerca estuvo a fines de siglo, cuando la definición del
campeonato de 1998 fue electrizante. Luego de una amplia ventaja que alcanzó
Colo Colo respecto de los azules, esta se acortó en las últimas fechas, dejando
solo para el final el desenlace del torneo. Última fecha y el triunfo de la U
sobre Audax obligaba a Colo Colo vencer a Iquique en el Monumental. Lo logró,
pero no antes sin sufrir como pocas veces se recuerde. El gol del Murci Rojas
no solo le daba el título a Colo Colo, sino que también el primer cupo a la
Copa Libertadores de 1999. Los azules se debieron conformar con la liguilla y
el primer escollo sería Deportes Concepción, equipo sensación de aquel año. Los
dirigidos por Roberto Hernández vencieron tanto en Concepción como en el
Nacional, consiguiendo el paso a la definición del cupo, donde enfrentarían a
Universidad Católica que a su vez había dejado en el camino a Cobreloa. La ida
quedó en blanco y todo se decidiría el 23 de Diciembre. La U formaría con
Roberto Rojas, Castañeda, Ricardo Rojas, Fuentes, Aros, Arancibia, Musrri,
Valencia, Rodríguez, González y Maestri. Esa noche nuevamente las vallas
resultarían invictas y debían definir al clasificado mediante lanzamientos
penales. Álex Varas contuvo los remates de Leo Rodríguez y de Cristián
Castañeda, propiciando la celebración cruzada tras el último remate de Rodrigo
Ríos. Así, la Universidad Católica se instalaba nuevamente en la Copa
Libertadores, integrando el grupo de Colo Colo, Universitario y Sporting
Cristal.
2005
Con el formato de la Copa ya
cambiado, el año 2005 nuevamente Colo Colo y Universidad de Chile estuvieron a
punto de reeditar el clásico local a nivel internacional. Por haberse
consagrado en el Apertura 2004, los azules consiguieron un cupo directo a la
segunda fase de la Copa, la fase de grupos, donde también estaban Sao Paulo y
The Strongest. El cuarto equipo del grupo se definiría en una llave de ida y
vuelta entre el tercer mejor puntaje en la temporada 2003/04 del fútbol
argentino y el mejor puntaje de la fase regular del Clausura 2004 del
campeonato chileno. Así, los representantes serían Quilmes y Colo Colo. Los
albos eran claros favoritos, tanto que ya se preparaban los duelos con el clásico
rival, surgiendo problemáticas como el escenario de los partidos. Sin embargo, la
historia sería distinta. La ida se jugaría en Buenos Aires, con un aburrido
0-0. La fiesta estaba lista en el Monumental una semana después, más aun cuando
Mauricio Donoso convertía mediante tiro libre gracias a la complicidad del
arquero Pontiroli. Minutos más tarde, Diego Torres alcanzaría el empate, lo que
le daba la clasificación gracias al gol de visita marcado. Pero a la media hora
de juego llega un momento clave: Desábato se disfraza de arquero y es
expulsado. Aceval anota el penal cayéndose y todo era felicidad para el pueblo
albo. La clasificación estaba ahí, el clásico también. Sin embargo, una
desafortunada acción en el segundo tiempo no lo permitió y Miguel Riffo anotó
en propia puerta. El elenco de Marcelo Espina no pudo sobreponerse pese a tener un jugador más y a la presencia de la revelación del equipo: Matías Fernández, que venía de clasificar al Mundial Sub 20.
Llegó el término del partido y la celebración cervecera, que volvía a disputar
una fase grupal en Libertadores tras 26 años. Celebración que aplazaba
indefinidamente la posibilidad de ver un Colo Colo vs. Universidad de Chile en
el máximo torneo continental.
Vale mencionar que en la Copa MERCOSUR del año 1999 se vieron las caras en la fase grupal, con un triunfo colocolino y un empate. En cuanto a la Libertadores, con el nuevo formato de Copa es muy difícil que dos equipos del mismo país se encuentren en alguna llave. Por ello, quizá pasen muchos años para que podamos ver el clásico chileno en este, el torneo más importante del continente.
La historia de la gloriosa Copa Libertadores de América se
remonta al año 1960, cuando Peñarol se adjudicó la primera edición del
certamen. Sin embargo, doce años antes, en la ciudad de Santiago de Chile, se
realizaría el que sería el punto de partida de esta historia, en un torneo que
concitaría la atención futbolera sudamericana en un manojo de estrellas.
Afiche y trofeos del torneo
Luego de la realización de algunos torneos de verano – sobre
todo en Santiago en 1942 y 1943, con la participación de Colo Colo, Magallanes,
River Plate, Peñarol, Rosario Central y Racing Club -, quedó rondando la idea
de generar un torneo de carácter oficial a nivel sudamericano, convocando a los
mejores equipos de cada confederación. El presidente de Colo Colo, Robinson
Álvarez, hizo suya esta idea y logró organizar un torneo para el año 1948,
denominado Campeonato Sudamericano de Campeones. Aprovechando que ese año no había
torneo sudamericano de selecciones (en esa época se realizaba casi uno anualmente) e
inspirado en la vieja Copa Mitropa (Copa de Europa Central) el Estadio Nacional
sería el alma de la fiesta. Participaron siete equipos de la cita, congregando
a una gran cantidad de estrellas.
Reportaje televisión brasileña, con la participación de Sebastián Salinas
COLO COLO
Participó como organizador y vigente campeón de la liga
chilena. Ganó cómodamente el campeonato de 1947, con figuras como Jorge
Peñaloza, Pedro Hugo López, Juan Aranda, Alfonso Domínguez, Francisco Urroz,
Gilberto Muñoz y Manuel Machuca, todos bajo el mando de Enrique el Tigre
Sorrel. Machuca, Peñaloza y Urroz habían participado en el reciente
Sudamericano de Guayaquil, donde Chile finalizó cuarto. También participaría Raimundo
Infante, que junto con otros futbolistas como Hernán Fernández, Carlos Varela y
Daniel Chirinos, reforzarían al conjunto albo para este certamen. Las
expectativas eran altas; un fracaso incluso podría llevar a la ruina del club,
dado la inversión en el evento. El debut sería complicado, logrando apenas
empatar con Emelec de Ecuador. Solo logró triunfos ante Litoral de Bolivia y
Nacional de Uruguay. Ante los primeros, Alfonso Domínguez anotó el último gol
en su exitosa carrera alba. Ante los segundos, en tanto, la crónica desmenuza un triiunfo producto de la casualidad. Posteriormente, empataría ante Vasco da Gama y
caería sorpresivamente ante Municipal y ante River Plate. Rondaba en el ambiente albo un dejo de disgusto y cansancio por participar en el torneo, con un clima tensionado dentro del club producto de la excesiva carga hacia los jugadores. Quizás por ahí se pueda explicar el bajo desempeño del conjunto anfitrión.
Colo Colo en el empate ante Vasco da Gama
LITORAL
Este conjunto boliviano fue invitado como el flamante ganador de la Copa de La Paz de 1947. Dentro de su nómina, hubo muchos que participaron en el reciente Sudamericano de Selecciones, como también en la próxima Copa del Mundo realizada en Brasil, dos años más adelante. A saber, Víctor Celestino Algarañaz, Duberty Araoz, Víctor Brown, José Bustamante, Antonio Greco, Benigno Gutiérrez, Eulogio Sandoval, Severo Orgaz y Roberto Capparelli. Este último sería la figura de los bolivianos en el torneo y sería transferido luego al The Strongest.
No les fue como esperaban en el torneo y cosecharon solo derrotas, salvo por el 3-1 propinado a Emelec, que les sirvió para no cerrar la tabla de posiciones del cual sería el primer torneo sudamericano de clubes. De ahí en adelante, la historia del club se vincularía solamente con la Asociación local de su ciudad, sin obtener nunca un lugar de relevancia entre los grandes equipos de su país.
Litoral (a rayas) enfrentando a Municipal
NACIONAL
Campeón de la Liga uruguaya en 1946 y 1947, el Bolso fue invitado a participar de este gran evento. Era una época donde Peñarol en algo recobraba su jerarquía, luego del conocido Quinquenio de Oro del Tricolor, donde a principios de los cuarenta atropelló al resto de sus rivales. Nacional fue cómodo campeón de los dos torneos ya mencionados, con una clara distancia ante los carboneros. En 1948, en tanto, lideraba nueve¡amente el campeonato, hasta que una huelga de jugadores no permitió que se concluyera la liga. Para el campeonato en Santiago contó con su principal figura, el montevideano Walter Gómez, luego figura en River Plate y Palermo de Italia. Además, el Tricolor se dio el lujo de presentar algunas figuras que participarían luego en el Mundial de 1950, transformándose ni más ni menos en campeones del mundo. Eusebio Tejera, Schubert Gambetta, Aníbal Paz y Rodolfo Pini, fueron parte de la justa en Santiago, no sabiendo que en dos años más todo el mundo centraría la atención en ellos. El entrenador era Ricardo Faccio, con gran pasado como futbolista en el Bolso y en el Inter de Milan. En el torneo de Ñuñoa cumplieron una destacada actuación. A pesar del tropiezo ante Vasco da Gama, se dieron el gusto de vencer cómodamente a la Máquina de River en un clásico esperado de aquellos tiempos. La derrota ante los dueños de casa en un partido que debieron ganar, no le permitió luchar por el título, pero un tercer lugar en un torneo tan laureado como este no dejo disconformes a los orientales. El mejor equipo de Uruguay de la época no desentonó.
EMELEC
Para los años cuarenta en Ecuador aún no se contaba con un torneo profesional de fútbol. En ciertas ciudades se realizaban campeonatos locales, como en Guayaquil. Allí, el Emelec era uno de los protagonistas principales. Gozaban de una muy buena banca, con lo cual los mejores jugadores podían integrar sus filas. Por ello, en aquella época se les conoció como Millonarios.Con estos antecedentes, los eléctricos -por ser el equipo de la Empresa Eléctrica de Ecuador-, fueron invitados a participar en el primer torneo oficial a nivel de clubes en Sudamérica. Tenían jugadores de lujo, como Enrique Moscovita Álvarez, que incluso jugó en Argentina y Chile. Además, varios de los integrantes de su plantilla recién habían terminado de competir del Sudamericano de Selecciones realizado en el propio Guayaquil. La lista era integrada principalmente por Félix Leyton Zurita, Jorge Henríquez, los hermanos José Luis y Antonio Mendoza (de origen panameño), Eduardo Ortiz, Ricardo Riveros y el goleador José María Chivo Jiménez. El entrenador era el chileno Renato Panay. En el debut, sorprendieron a Colo Colo, el dueño de casa, y se pusieron inesperadamente por 2-0 arriba en el marcador. La tardía reacción alba no permitió que Emelec fuera el primer triunfador en un partido sudamericano. Luego del debut se vinieron abajo y perderían todos los partidos siguientes, algunos por goleada. Sin embargo, ese año pudieron revalidar su condición de campeones del Guayas y empezar a forjar una historia que los encumbra como un de los clubes más poderosos de Ecuador.
Moscovita Álvarez, antes de jugar contra River
MUNICIPAL
Luis Suárez, ante Colo Colo
La Academia, como se le conoce a Deportivo Municipal, era uno de los grandes protagonistas del fútbol peruano a mediados del siglo pasado. No era raro que muchos de sus jugadores participaran de la selección o que compitieran palmo a palmo hasta el final de los torneos amateurs. De hecho, fueron campeones en 1938, 1940 y 1943. Con estos laureles, más el subcampeonato alcanzado en 1947, fueron invitados a participar del torneo en Santiago. El equipo limeño estaba lleno de figuras: Luis Suárez, arquero que descolló en el torneo, los hermanos Constantino y Enrique Perales, Juan CEli, Segundo Titina Castillo, Alberto Loret de Mola, quien jugó en Argentina, y la delantera conformada por Los Tres Gatitos: el goleador Máximo Mosquera, Luis Caricho Guzmán y la estrella Roberto Tito Drago. Además, para este evento fueron incorporados cuatro refuerzos: Germán Colunga y Gilberto Torres provenientes de Universitario, y Marcial Hurtado y Valeriano López de Sport Boys. El entrenador era Juan el Mago Valdivieso, ebanista, arquero peruano en Uruguay 1930, eximio atajador de penales y futuro entrenador de la selección de su país. El desempeño en el torneo fue excepcional. A pesar de perder los primeros tres encuentros ante las potencias continentales (Vasco, River y Nacional), se dieron el gusto de vencer con autoridad a Colo Colo (en día bisiesto), Emelec y Litoral de Bolivia, alcanzando el cuarto puesto. De acuerdo a las crónicas de la época,el juego de Municipal era excesivamente lírico, representando la esencia del fútbol peruano a lo largo de su historia: pases, fineza en los traslados, elegancia, pero poca profundidad, pecado que le privó de obtener mejores resultados en sus primeros duelos. Sin embargo, con rivales de menor jerarquía, supo demostrar su calidad y alcanzar un lugar de privilegio. A pesar de esta gran experiencia, y de campeonar en su liga al año siguiente, el equipo de Municipal nunca pudo consolidad esta grandeza que avizoraba por estos años. Actualmente deambula en la segunda categoría, añorando tiempos pasados.
Equipo de Municipal en su visita al Palacio de la Moneda
RIVER PLATE
La Máquina. No necesita muchas más presentaciones. Desde 1941 a 1947, nunca abandonaron los primeros puestos de su liga, campeonando en 1941, 1942, 1945 y 1947. Bajo el mando de Renato Cesarini, primero, y de José María Minella después, este equipo de River marcó toda una época en el fútbol a nivel sudamericano. Con un carácter netamente ofensivo, privilegiando el espectáculo, ese equipo de River contaba con una delantera maravillosa: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Para el torneo en Santiago, mantenían a todos salvo a Pedernera que estaba en Huracán. Sin embargo, el reemplazante en la oncena del Frentudo era una joya en potencia: Alfredo Di Stéfano. Pero la jerarquía del equipo no residía solamente en ellos, y otras estrellas formaban parte del plantel que viajó a Chile: Héctor Grissetti, Amadeo Carrizo, Ricardo Vaghi, Norberto Yácono, Néstor Raúl Rossi, José Ramos y Hugo Reyes. La mayoría era base del seleccionado argentino que venía ser campeón en el Sudamericano de Ecuador y en el de Buenos Aires, en 1946. Es más, tanto Muñoz como Loustau formaron parte del campeonato alcanzado en 1945, en las mismas canchas chilenas. El comienzo en el torneo fue auspicioso contundentes triunfos ante Emelec y Municipal, con Hugo Reyes como figura. Sin embargo, en el esperado duelo ante Nacional de Uruguay, el cachetazo fue fuerte. Un 0-3 en contra lo obligaba a ganar todo lo que venía para quedarse con el certamen. El 5-1 ante Litoral, con gran actuación de Di Stéfano, permitía la ilusión del campeonato. A pesar de estar tres puntos por debajo de Vasco da Gama, solo necesitaba ganar los dos partidos, ya que a los cariocas solo les restaba un duelo, precisamente ante los argentinos. Así, el 12 de Marzo de 1948, con Valentini como árbitro, se esperaba el duelo de los dos mejores equipos del continente, La Máquina vs. El Expreso. A pesar de la gran convergencia de estrellas en el Estadio Nacional, las vallas se mantuvieron invictas, proclamando al equipo brasileño como campeón. De esta manera, el último duelo del certamen no definía al campeón, pero no por eso dejaría de ser menos atractivo. En un duelo parejo, solo un tanto de Alfredo Di Stéfano desniveló el marcador en favor de River, dejando con las ganas al local Colo Colo. River sería subcampeón de ese año en su liga, y solo en 1952 pudo volver a gritar campoeón, esta vez de la mano de La Maquinita. La historia posterior es conocida por todos, siendo el equipo de la Banda Sangre uno de los animadores del concierto futbolístico sudamericano.
El estelar equipo argentino
VASCO DA GAMA
Vasco da Gama, o Expresso da vitoria, el equipo sensación que logró ser el primer campeón de América. Vasco era un de los animadores del campeonato carioca, peleando siempre el cetro de monarca con los poderosos Fluminense y Flamengo. A mediados de los cuarenta, luego de un periodo de sequía del club, se hace con los servicios del reconocido entrenador uruguayo Ondino Viera, que había sido campeón en Argentina, Uruguay y Brasil, con el propio Fluminense. De esta manera, se inicia la época dorada, obteniendo luego el campeonato carioca de 1945 y de 1947. En este último, el técnico ya era el afamado Flavio Costa., ex entrenador de Flamengo (con el que obtuvo 4 campeonatos cariocas) y vigente seleccionador de la canarinha. Con estos antecedentes, el equipo carioca fue invitado al certamen, dado su carácter de ganador del torneo más importante que se desarrollaba en tierras brasileñas. El plantel que iría a Santiago derrochaba jerarquía. De hecho, gran parte del equipo sería el que presentaría la selección brasileña dos años más adelante, en el mundial que organizarían. Al arco estaba el mítico Moacir Barbosa, sindicado por varios como el culpable de la derrota brasileña en el Maracanazo. En la defensa, Augusto da Silva y en el medio Ely do Amparo con Danilo Alvim. La línea ofensiva era de temer: Djalma, Maneca, Friaça, Ismael y Chico Aramburu. Otros elementos igualmente brillaron: Jorge, Wilson, Lelé, Rafanelli y Dimas. Mención aparte a quien solo jugó un encuentro en el torneo, el goleador de Brasil 1950, Ademir, quien recientemente se había reincorporado al club luego de un paso por Fluminense. Con este tumulto de estrellas, no era una locura que ganaran el campeonato. Y lo hicieron lujosamente. Triunfos ante Litoral, Nacional, Municipal y Emelec, más un empate ante Colo Colo lo dejaban a las puertas de la gloria. Solo bastaba no perder ante River para asegurar el cetro (en caso de perder, si River empataba con Colo Colo, compartirían con el equipo argentino el título de campeón). En un partido sumamente trabado y áspero, Vasco logró su objetivo y tuvo el honor de coronarse como el primer equipo campeón de un torneo sudamericano.
Como hemos visto, el torneo desarrollado en Santiago no deja de tener importancia. A mediados de los noventa, la Confederación Sudamericana de Fútbol certificó que este era un torneo oficial, con lo cual Vasco da Gama pudo participar de la extinta Supercopa Sudamericana, reservada solo a los campeones de la Copa Libertadores de América.
El flamante campeón
La semilla que se creó aquel año sirvió para que madurara la idea en los años cincuenta y se creara en 1960 la primera Copa Libertadores. Además, el nombre del torneo realizado en Chile, sirvió de inspiración para bautizar al máximo torneo de clubes a nivel europeo, la Copa de Clubes Campeones Europeos, actual UEFA Champions League.
Durante un mes, pulularon por Santiago un desfile de monstruos que raramente se puedan repetir alguna vez, solo comparable con el Mundial organizado 14 años más adelante. Alfredo Di Stéfano, José Manuel Moreno, Néstor Raúl Rossi, Amadeo Carrizo, Schubbert Gambetta, Eusebio Tejera, Walter Gómez, Roberto Capparelli, Roberto Drago, Germán Colunga, Enrique Álvarez, Jose María Jiménez, Ademir, Friaça, Barbosa, Maneca, Chico Aramburu, Francisco Hormazábal, Manuel Machuca, Raimundo Infante, entre muchos otros, engalanaron el Estadio Nacional, siempre con marcos atiborrados de gente deseosa de buen fútbol. Tan importante era el evento que los presidentes de Chile y Argentina, Gabriel González Videla y Juan Domingo Perón, respectivamente, se hiceron presentes en la premiación, galardonando al Expresso da vitoria, el ya inmortal Vasco da Gama de 1948. En Brasil en tanto, los campeones fueron recibidos como hérores, y se titulaba en la prensa "La Máquina fue Vasco".
Por Luis Armandoski
*Gran parte del archivo gráfico fue extraído de www.loslocosdesiempre.com
Información libro "De David a Chamaco", de Edgardo Marín y Julio Salviat
Revista Estadio
Diario La Crónica
A continuación, los antecedentes
internacionales de los duelos programados para esta nueva versión de la Copa
Libertadores de América.
Primera Fase
Tigre vs. Deportivo Anzoátegui. No existen partidos entre ambos. De
hecho, ni los argentinos han jugado alguna vez en Venezuela, ni los venezolanos
en Argentina.
Gremio vs. LDU Quito. No existen enfrentamientos entre estos dos
equipos.
Tolima vs. César Vallejo. Será el debut en el torneo de los
peruanos, sin embargo tienen un antecedente ante colombianos: Copa Sudamericana
2011 (1-1 y 0-2 ante Independiente Santa Fe).
Olimpia vs. Defensor Sporting. Único antecedente, Copa Sudamericana
2010. 1-1 en Asunción y 2-0 en Montevideo para los uruguayos, con goles de
Rodrigo Mora.
Sao Paulo vs. Bolívar. Copa Libertadores de 1992. En el trayecto
del equipo paulista como campeón del certamen, empató a un tanto en La Paz y
venció por 2-0 en Sao Paulo, por la primera fase. Equipos brasileños ganaron
sus últimos 26 partidos como local recibiendo a bolivianos. El único triunfo
boliviano pertenece al Bolívar, que en 2002 venció por 1-2 a Atlético Paranaense.
Deportes Iquique vs. León. Es el debut en el torneo de ambos
equipos.
Segunda fase
Grupo 1: En Copa Libertadores, Boca jugó ante Barcelona y Toluca. Ante
los ecuatorianos, versión 2003 por la primera fase, con un 2-1 en La Bombonera (Guillermo
BS, Delgado/Graziani) y empate a dos tantos en Guayaquil (Graziani,
Morigi/Cangele, Moreno). El equipo xeneize se coronaría como campeón. Registran también amistosos en 1981 (triunfo ecuatoriano por 3-2, con Maradona en contra) y en 1950 (goleada 1-5 de los argentinos).
Ante los
mexicanos, en tanto, sería en la edición 2007, con triunfo del Toluca por 2-0 (Ponce,
Sánchez) y de Boca por 3-0 (Maidana, Riquelme, Boselli). Nuevamente el equipo
argentino se alzaría como campeón del certamen. En el video, un amistoso de 1998 en San Juan. Ante los uruguayos de Nacional, en tanto, solo tiene encuentros por otros torneos continentales y una infinidad de amistosos.
Entre Barcelona y
Nacional, existe más historia. Se enfrentaron en las ediciones de 1967 (BSC
2-1: Berrueto, Etcheverria/Celio y NAC 2-0: Urruzmendi -2-), 1969 (BSC 1-1: Espinosa/Prieto y NAC 2-0: Cubilla,
Prieto) y 1993 (BSC 1-1: Muñoz/Dely Valdez y NAC 3-0: García, Dely Valdez,
Vidal González), siempre en la fase grupal. De estos seis encuentros, Nacional
venció en 3 (local), empataron 2 y Barcelona venció en el primero.
Por su
parte, Toluca tiene enfrentamientos ante los ecuatorianos por Copa Merconorte y
no registra antecedentes ante los uruguayos.
Grupo 2: a pesar de que tanto Sporting Cristal, Palmeiras y
Libertad tienen historia copera, nunca ese han enfrentado entre ellos en algún
torneo internacional.
Grupo 3: no existen enfrentamientos anteriores entre Arsenal,
Atlético Mineiro y The Strongest. Sao Paulo jugó en la Libertadores de 2005 ante los bolivianos venciendo en casa y empatando 3-3 en La Paz. Los paulistas también enfrentaron a sus compatriotas en la Copa Libertadores de 1972 y 1978, donde no pudieron vencerlos.
Grupo 4: Vélez y Peñarol se enfrentaron por las semifinales de la
edición 2011. En una electrizante llave, los uruguayos solo clasificaron
gracias al gol de visita, y luego de que Silva fallara un penal ante Sosa,
actual arquero del Fortín (PEÑ 1-0: Rodríguez y VS 2-1: Tobio, Silva/Mier).
Ante
los ecuatorianos, Vélez tiene 4 partidos jugados, en las ediciones de 1997 (EME
2-3: Graziani, Juárez/Camps -2-, Posse y VS 1-1: Husaín/Porozo) y 2007 (EME
0-1: Bustamante y VS 1-0: Escudero), con un saldo positivo. En Quito ganó en
las dos oportunidades, mientras que en Buenos Aires logró ganar y empatar. No
tiene mejor suerte Emelec ante Peñarol, ya que perdió en las 4 ocasiones en las
que se les enfrentó, por las Copa de los años 1966 (EME 1-2: Calonga/Cortés,
Joya y PEÑ 4-1: Silva -2-, Alfano -2-/Bolaños) y 1968 (EME 0-1: Spencer y PEÑ
1-0: Cortés). En la red, se encontró este gol de Avilés a Peñarol, por la Copa Amistosa con motivo de la inauguración del Estadio Isidro Romero Carbo.
Grupo 5: No hay enfrentamientos previos entre Corinthians,
Millonarios, San José y el debutante Tijuana.
Grupo 6: No existen antecedentes entre Independiente Santa Fe,
Cerro Porteño y el debutante Real Garcilaso. Tolima jugó en la Libertadores 2007 ante Cerro Porteño, con triunfo local por la mínima en cada duelo de grupo.
Grupo 7: No existen antecedentes entre Deportivo Lara, Universidad
de Chile y Newell’s Old Boys. Solo este antecedente de amistoso aportado por Luis Reyes"La U ya enfrentó a Newell's. Fue en un amistoso el 13-02-1947, perdiendo 0-2 en Rosario con goles de Vassino (28') y Coll (65')".
Con el nuevo clasificado Olimpia el historial se agranda. Los paraguayos se enfrentaron a Newell's en 1975 (victorias locales) y 1993 (ambos 1-1). Ante la U, en tanto, jugaron en la edición de 1963, 1966 y 1970.
Grupo 8: No existen antecedentes previos entre Fluminense,
Huachipato y Caracas. Será la segunda participación del equipo chileno, la primera aquí. El Gremio, reciente clasificado, disputó cuartos de final en 2009 ante Caracas, avanzando a semifinales solo por gol de visita.
Villarreal, pequeño club de la
ciudad con el mismo nombre (que no supera los 50 mil habitantes) escribió en la
temporada 2005-06 el capítulo más recordado de su desconocida historia. Fundado
en 1923, el Submarino Amarillo, como se le conoce, deambuló hasta 1991 entre
los torneos regionales, la Tercera División, Segunda División B y Segunda
División. Recién en 1992 pudo establecerse definitivamente en la segunda categoría.
Esto hasta que en la temporada 1997-98 acabó en la cuarta posición, pudiendo
disputar una promoción ante Compostela. El equipo, que contaba entre otros con
Palop, Aitor Arregui y Edison Mafla (¡!), logró superar la llave, para obtener
por primera vez un cupo en la máxima categoría. Sin embargo, tal campaña no fue
de las mejores y perdió en la liguilla ante el Sevilla, retornando prontamente
a Segunda. De vuelta en la B, no tuvo inconvenientes para posicionarse en los
primeros lugares, alcanzando el tercer puesto y el pronto retorno a primera. Contaba
con jugadores como Diego Cagna, Walter Gaitán, Craioveanu, dirigidos por
Caparrós y Paquito. El Submarino se alistaba a escribir la década más
importante de su historia.
La nueva experiencia en primera
superaría cualquier expectativa. Bajo el mando de Víctor Muñoz, alcanza un
meritorio séptimo lugar, clasificando a competencias europeas. Combinaría puesto
de medianía y baja tabla hasta que a mediados del 2004 se anuncia la
contratación del chileno Manuel Pellegrini, para que se hiciera cargo del
equipo. El plantel era de jerarquía: Reina, Arruabarrena, Rodríguez, Sorín,
Senna, José Mari, Santi Cazorla y la estrella del equipo, Juan Román Riquelme. En
la primera temporada alcanzaría un histórico tercer lugar en la liga, solo por
debajo de los poderosos Barcelona y Real Madrid , y un no menos importante pase
a cuartos de final en la Copa UEFA, siendo eliminados por el AZ Alkmaar.
Para la
campaña 2005-06, tenían la oportunidad única de disputar la Champions League,
debiendo sortear primero una eliminatoria ante el Everton inglés. Triunfo en
Villarreal y en Liverpool para instalarse en el grupo del Lille, Benfica y el
Manchester United. El equipo contaba ahora con nuevas figuras, como los
uruguayos Viera y Forlán, el italiano Tacchinardi, el boliviano Peña y los
argentinos Barbosa y Franco. Los dos primeros partidos serían en blanco, frente
al United y el Lille, en España y Francia, respectivamente. Luego, empate a un
tanto en casa frente al Benfica, para luego vencerlos por la mínima en Portugal,
gracias a un zapatazo de Marcos Senna. Finalmente, un histórico empate el Old Trafford
y un ajustado triunfo ante los franceses, le dio el primer lugar de su grupo,
invictos y clasificados para jugar en octavos. En una apretadísima llave, Villarreal
solo pudo imponerse a Glasgow Rangers por el gol de visita. El equipo del
Ingeniero ya se instalaba entre los mejores ocho equipos del continente. El desafío
en cuartos era mayor, el Inter de Roberto Mancini, con Cambiasso, Verón,
Stankovic, Zanetti y Martins. Nuevamente el gol de visita fue factor, al caer
2-1 en Milan y vencer por la mínima en España, con quizás el tanto más
importante en la historia del club, convertido por el Vasco Arruabarrena. El
equipo dejaba de ser sorpresa y se ilusionaba. En semifinales, el Arsenal de Wenger
y Henry era un duro escollo. La ida jugada en Londres, terminó siendo injusta
para el Villarreal, cayendo por la cuenta mínima. La mala suerte y polémicas
decisiones arbitrales no permitieron traer un mejor resultado. En la vuelta, el
Villarreal se creó un sinnúmero de ocasiones para equilibrar la serie, pero la impericia
de sus delanteros y la actuación del portero Lehmann mantuvieron el cero hasta
el final. Capítulo aparte para el penal de Riquelme sobre el final, lo que
habría dado la posibilidad de jugar una prórroga para determinar al finalista. Así
concluía una exitosa campaña, sorprendente para la mayoría, con una orientación
por el buen juego, la pelota a ras de suelo, la genialidad y tiempo de Riquelme
y la efectividad de Diego Forlán.
Posteriormente,
el Villarreal bajo las órdenes del chileno seguiría teniendo actuaciones
destacadas a nivel nacional y también internacional, con cuartos de final en
una Champions League posterior. Luego de la salida del ingeniero, más el
recambio de la mayoría del plantel, el equipo no volvió a ser el mismo,
llegando a descender en la temporada 2011-12, luchando actualmente por regresar
a la primera división.
El partido entre la Unión Soviética y Chile, disputado en 1973, es una de las historias más misteriosas que guarda el fútbol criollo. En el marco del repechaje por la clasificación a 1974, el duelo tenía un morbo especial: Chile, hace solo 15 días, había sufrido un Golpe de Estado, derrocando al líder socialista Salvador Allende. Por ende, un partido en tierras soviéticas, con el nuevo escenario, se volvía realmente alarmante.
Se sabe mucho del arrojo de los jugadores, de un partido friccionado, etc. Sin embargo, el registro gráfico o audiovisual era nulo, sin conocerse muchos detalles de aquel encuentro.
En una labor de Eduardo Hormazábal ( @A_Rocketeer ), más la colaboración de Carlos Pérez ( @puertomontt25 ) y la verificación de Luis Urrutia O'Nell, Chomsky, se encontraron fotos en un sitio ruso, donde se puede no rechazar la hipótesis de que se trataría del mítico encuentro. A continuación, el detalle:
En el área chilena, se observa a Elías Figueroa, Francisco Valdés (sentado), Alberto Quintano, Sergio Ahumada (brazos en alza) y Juan Machuca. A la izquierda abajo, se aprecian las manos aparentemente salvadoras de Juan Olivares. Todos jugaron ese día.
Aquí se puede apreciar aparentemente al capitán soviético de ese duelo, Vladimir Kaplichny, con la cinta en su brazo izquierdo. De igual forma, el capitán chileno de ese duelo, Francisco Chamaco Valdés se puede observar en el fondo, también con una cinta. Comienza su corrida Carlos Caszely, con las medias abajo.
Al parecer, Juan Olivares se apronta a una gran atajada.
Finalmente, el goleador Arkadiy Andreasyan intenta ante las manos salvadoras de Juan Olivares.
El sitio ruso es: http://russia-matches.ucoz.ru/publ/matchi/1973/sssr_chili_00/44-1-0-633
Por ende, estas fotos corresponderían en un 99% de posibilidades al comentado duelo, siendo las primera imágenes que se logran rescatar.
Recientemente, Eduardo Hormazábal ha rescatado esta nueva foto, procedente de un sitio búlgaro
Por último, el afiche del mentado encuentro
Pero, siguen surgiendo más imágenes de este historiado partido.
Las definiciones a penales
surgieron como alternativa a un partido de desempate en aquellas
confrontaciones sin un ganador declarado. Así, el arquero se torna en una
figura consular para los equipos que tienen en angustia a sus seguidores. De la
figura de este jugador, por ende, depende más de la mitad de la clasificación. Generalmente,
el arquero se agranda en esta situación: es poco lo que tiene que perder, y
muchísimo lo que tiene que ganar. Existen muchas técnicas, otras
improvisaciones, etc., que hacen de este momento una instancia única para los
futboleros. En el siguiente recuento, aquellos arqueros que se ganaron un
sitial en la historia por su respuesta desde los doce pasos.
Duckadam y la gloria rumana
El Steaua es el rey indiscutido
en el fútbol rumano, pero antes de comenzar la Copa de Campeones de Europa
1985-86, solo había ganado dos partidos en el certamen (Borussia Dortmund en 1957 y Spartak Trnava en
1968). Sin embargo, de cara al nuevo desafío, el equipo de Bucarest contaba con
una amplia gama de jóvenes valores con sed de triunfo. Superaron cómodamente a
Vejle danés, Budapest Honved húngaro, FC Lahti finés y Anderlecht belga, para
colocarse inesperadamente en la final. Sin embargo, el desafío era casi
imposible: el Barcelona sediento de su primera gloria europea. Sin embargo, en
un partido áspero, el cero se mantuvo hasta el final. Fue allí cuando, en la
definición a penales, surgió la figura inmensa de Helmuth Duckadam, portero de
26 años. Atajó ni más ni menos que todos los remates de los catalanes:
Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos. Fue figura a nivel nacional, aunque
prontamente se retiraría. Se sospecha malas relaciones con el régimen comunista
de Ceaucescu.
Burtovoy, del anonimato a la
hazaña
Colón disputaba su primera
incursión internacional en la Copa Libertadores de 1998, clasificando en el
grupo inicial donde se midieron ante River Plate, Sporting Cristal y Alianza
Lima, haciéndose fuertes en el Cementerio de Elefantes. En octavos de final, el
rival sería Olimpia de Paraguay, palabras mayores para el equipo del Profe
Córdoba. Luego de ganar 3-2 en Santa Fe, y de caer por 1-0 en Asunción, el
reglamento obligaba a definir por penales. Sin la presencia del titular Leo
Díaz, la responsabilidad se le adjudicaba al joven José Pablo Burtovoy. Su actuación
fue monumental, atajando 4 de los 5 remates paraguayos: Torres, Monzón, Paredes
y González. Colón se instalaría en cuartos donde sería eliminado por River
Plate. Burtovoy, en tanto, no tendría una carrera destacada, con pasos en el
fútbol boliviano, mexicano y chileno.
Moriconi, Manos Mágicas
Para la temporada 1988-89 del
fútbol argentino, la asociación decidió implementar una medida que
revolucionaría el espectáculo. Luego de cada empate, se realizaría una
definición por penales, otorgando un punto más al ganador. La idea era generar
mayores emociones y más vocación ofensiva, resultado todo lo contrario. En este
contexto, en el clásico platense, el arquero Gustavo Adolfo Moriconi se ganó la
idolatría tripera. Luego de un 1-1, el Manos Mágicas, como se le conoció luego,
taparía cuatro penales en la definición: Dalla Libera, Ponce, Nardoni y Trotta.
Así, atajó dos más que su colega Yorno y le entregó un valioso (?) punto. Luego
de esa temporada, el sistema revolucionario nunca más fue implementado y
Moriconi, en tanto, fue transferido al fútbol mexicano, donde se retiraría
luego.
René Higuita y una debilidad
llamada Olimpia
Atajar cuatro penales en una
definición es de otro planeta. Hacerlo dos veces, ante el mismo equipo y por
instancias decisivas de Copa Libertadores no tendría calificativo entonces.
Final de la Copa Libertadores 1989 y Atlético Nacional tenía la posibilidad de
entregarle la primera copa a Colombia. En un duelo muy disputado y con
sospechas, se obligaba a definir desde los doce pasos. Allí, en una serie
interminable, René Higuita se consagró como figura al detener los disparos de
Almeida, González, Guasch y Balbuena, logrando el verdolaga su única Copa. Al año
siguiente, se volverían a ver las caras en semifinales, y la historia se
repetiría, en gran medida. Higuita volvería a tapar cuatro penales, pero sin
embargo, la impericia de sus compañeros, sumado a la también brillante
actuación de su colega Almeida, envió a los paraguayos a la final. El Loco le
tapó a Almeida, Samaniego, Cubillas y Amarilla.
Jaime Bravo y Adolfo Ríos.
En la Copa Sudamericana, el
récord le pertenece al portero Jaime Bravo, cuando en la edición 2010 le atajó
tres penales a Guaraní, defendiendo la valla de Unión San Felipe. En una
definición interminable, Sam le tapó a Chávez, Marecos y el último a su colega Aurrecoechea,
clasificando a su equipo a una instancia histórica. En Copa América, en tanto,
el mexicano Adolfo Ríos le atajó a los ecuatorianos Capurro, De La Cruz y
Rosero para instalarse en semifinales en 1997.
De categoría Mundial
La primera definición en un Mundial
fue en las semifinales de España 1982, en uno de los partidos más recordados de
la historia. Schumacher, el portero alemán, le tapó dos a los franceses Six y
Bossis, instalando a los teutones en la final ante Italia. Cuatro años más
tarde, Schumacher repetiría la gracia ante los dueños de casa, México. En cuartos
de final, taparía los remates de Quirarte y Servín para clasificar a
semifinales. En 1990, se erigiría la figura de Sergio Goycochea, clave en las
definiciones ante Yugoslavia e Italia. Ante los balcánicos, contuvo los remates
de Brnovic y Hadzibegic y en la semifinal ante los dueños de casa, se lucía
ante Donadoni y Serena. En la final, estuvo a punto de taparle su remate a
Brehme. Cuatro años más tarde, el arquero búlgaro Borislav Mihaylov taparía los
remates de los mexicanos Bernal y Rodríguez para clasificar a cuartos, mientras
que el sueco Thomas Ravelli hacía lo propio ante los rumanos Petrescu y
Belodedici. En Francia 1998, Carlos Roa repetió la Gran Goyco y le paró los
remates a los ingleses Ince y Batty. En semifinales, en tanto, la soberbia
actuación de Taffarel (detuvo a los holandeses Cocu y R. de Boer) permitió a
los brasileños instalarse en la final. En Corea-Japón 2002, un joven Iker Casillas
se ganaba el cariño de toda España al contenerle los remates a los irlandeses
Connolly y Kilbane. Cuatro años más tarde, el ucraniano Oleksandr Shovkovskyi atajaba
los penales de los suizos Streller y Cabanas, para meterse en cuartos. Conocida
es la gracia de Jens Lehmann, que con ayuda del torpedo, le detuvo los penales
a Ayala y Cambiasso. El récord, sin embargo, lo tiene el portugués Ricardo, que
le contuvo tres penales a los ingleses. El portero ya había sido figura en la
Eurocopa dos años antes, y repetiría la gracia, conteniendo los embates de
Lampard, Gerrard y Carragher, obteniendo un boleto en semifinales. En la última
cita mundialista, el arquero uruguayo Fernando Muslera tapó dos penales ante
los ghaneses (Mensah y Adiyiah) clasificando a semifinales tras el picotón del
Loco Abreu.