lunes, 19 de diciembre de 2016

"Cuando éramos malos" Chile en España 2001, 2002 y 2006.



“CUANDO ÉRAMOS MALOS”


                La generación actual de hinchas del fútbol chileno disfruta los ecos de la consagración de La Roja en la Copa América de 2015 y el bis apuntado en 2016 jugando la edición del Centenario. Además, se encamina a clasificar a su tercer mundial consecutivo y cuenta con el camino conocido en la copa de las Confederaciones que se escenificará en Rusia en 2017. Sin embargo, en el presente siglo, hubo un momento en que se tocó fondo, futbolísticamente hablando, y la clasificación a los mundiales asomó como una quimera, complementada por pobres presentaciones a nivel de clubes (parecido eso sí a la escena actual) y escuálidas participaciones de selecciones menores (anotamos el mundial sub 20 2001 como el único hito). Por eso, una rápida revisión del vilipendiado ránking FIFA nos muestra a Chile paseando por los lugares cercanos al número 20 en 2000, cuando los fulgores de la generación de Francia 98 comenzaban a apagarse, con el recordado 3-0 a Brasil en agosto de ese año. Para 2001, el escenario se oscureció aún más, llegando a ocupar el sótano de la clasificación sudamericana, con derrotas dolorosas (ante Venezuela en Santiago), para entonces, el ránking veía cerrar el año a Chile en el lugar 39. La inactividad de 2002 (sólo se jugó un amistoso oficial o clase “A”, ante Turquía) envió a La Roja al puesto 84 de selecciones, el más bajo desde que se usa el sistema (1993). Una regular presentación global en el camino a Alemania 2006 (mundial al que Chile no clasificó) mejoró la presencia de la selección en el mentado ránking FIFA, ese mismo que vio hace poco instalarse a nuestro representativo entre los 10 mejores, sin intenciones de moverse en el corto plazo. Volviendo a la década anterior, la escasa valoración de nuestra selección repercutió en un natural rechazo a involucrarse con otros seleccionados, con más pergaminos. ¿Cómo afectó esto? Hubo que recurrir a pactar encuentros con seleccionados regionales o autónomos en España, que tradicionalmente cierran su año enfrentando a alguna selección de segundo o tercer orden mundial (salvo excepciones como Brasil o Francia que se han asomado por España a fines de diciembre). Chile fue invitado en tres ocasiones a suelo europeo a enfrentar a diversos representativos y las tres veces volvió con las manos vacías, solo con derrotas, por lo que hoy, a diez años del último partido parece impensado creer que nuestro linajudo seleccionado se desplace o reúna entre celebraciones navideñas o de año nuevo a jugar por un poco más que el orgullo deportivo. A continuación revisamos tres viajes y tres derrotas, que no hay que obviar a la hora de reconocer como incidieron, quizás de manera marginal en la formación de un plantel que una década más tarde, se codea con los mejores del mundo:
Ø  Cataluña 1 – Chile 0 (28 de diciembre de 2001): Con el aval de no caer desde 1957, desde donde había totalizado 13 encuentros invictos, los catalanes recibieron a la selección chilena, dirigida por Jorge Garcés, que había cerrado un traumático proceso clasificatorio a Japón y Corea 2002, en el último lugar y sin ganar un partido clasificatorio desde 2000 (aun cuando en la Copa América de Colombia se había alcanzado cuartos de final), jugando un pésimo fútbol y presentando nominaciones que distaban de épocas anteriores donde brillaron nombres como Iván Zamorano o Marcelo Salas en las citaciones. El viaje a tierras españolas tuvo como destino el día de los inocentes, en el Camp Nou con más de cincuenta y seis mil espectadores que vieron un partido “chato”, dominado en parte por la presencia de Josep Guardiola, que vivía sus últimas temporadas en la alta competencia europea (en 2002 pasó al Brescia italiano) que a su vez contaba con reconocidos escuderos en el campo: Puyol, Celades, Sergi, Victor Valdés, entre otros. ¿Chile? Llevó 18 jugadores y sólo Nicolás Peric no vio acción en la cancha del Barcelona. La selección formó con: Carlos Toro, Héctor Robles (Cristián Gómez 84’), Alex Von Schwedler, Raúl Muñoz; Fernando Solis (Mauricio Rojas 61’), Raúl Palacios (Patricio Almendra 78’), Marco Villaseca (Luis Medina 70’), Víctor Cancino; David Pizarro; Jaime Valdés (Fernando Martel 46’) y Carlos Verdugo (Julio Gutiérrez 65’). El único gol del partido fue obra de Luis García, al minuto 56, quien recibió un largo pase de Xavi Hernández (que había reemplazado a Pep), controló ligeramente con la mano y batió a Toro. A pesar de la derrota, la prensa local reconoció en los nacionales “una selección tan renovada como interesante que tenía prima incluso por empatar”. El regreso de la selección pasó inadvertido, y se mezcló con las celebraciones del año nuevo, un 2002 en que seguimos marcando el paso a nivel de selecciones.


Duelo de capitanes en Cataluña: Pep versus Pek.

Ø  Andalucía 3 – Chile 2 (27 de diciembre de 2002): Si lo visto en 2001 había sido decepcionante, lo hecho en 2002 tuvo tintes más oscuros para la selección chilena que sólo consignó un partido ante Turquía (César Vaccia en la banca) como único apretón en el año, que por lo demás se saldó con derrota. La nueva visita de Chile a tierras hispanas fue para medirse ante un seleccionado que mostraba nueve partidos invictos desde 1965, dando cuenta de un funcionamiento irregular en el tiempo. Sin embargo, la jornada vivida en La Rosaleda (estadio del Málaga) sirvió para despedir a Fernando Hierro quien había hecho lo mismo tras el fracaso hispano en el mundial de Japón y Corea, por lo que Chile acompañó de mejor manera que el año anterior la fiesta de los anfitriones. Tras un primer tiempo que acabó sin goles, las emociones se aglomeraron en la segunda etapa, donde los dirigidos por Vaccia encontraron dos goles que finalmente no pudieron revertir la suerte chilena, que vio inclinarse por 3-2 el resultado en contra. Los nacionales formaron así: Eduardo Lobos (Nicolás Peric 77’), Waldo Ponce, Ricardo Rojas, Rafael Olarra; Cristian Álvarez, Raúl Muñoz (Jorge Ormeño 88’), Jorge Acuña, Denis Montecinos (Mauricio Donoso 65’); David Pizarro; Reinaldo Navia y Joel Soto (Luis Ignacio Quinteros 55’). Los goles fueron de Álvarez (68’) y Quinteros (83’). Fue amonestado Jorge Acuña. No vieron acción en cancha Marcos González, Moisés Villarroel, Sebastián Pardo, Milovan Mirosevic, Rodrigo Meléndez y Arturo Norambuena.


Fernando Hierro, histórico del fútbol español, el día de su despedida ante Chile.

Ø  Aragón 1 – Chile 0 (28 de diciembre de 2006): Chile asomó como el primer seleccionado nacional en enfrentar a los aragoneses. La histórica jornada se escenificó en Zaragoza, y fue la última vez que La Roja se asomó por España para jugar este tipo de compromisos. La ocasión se enmarcó como beneficio para el SIFUP, que contó con el apoyo de Elías Figueroa, que dirigió a los chilenos. En la previa del encuentro, “Don Elías” encontró muchas complicaciones para configurar el equipo que se presentaría en La Romareda, principalmente por las complicaciones asociadas a la fecha, y porque para entonces la selección ya había esbozado una leve recuperación en cuanto a prestigio y el fútbol chileno pasaba por un buen momento a nivel de clubes (Colo Colo había llegado a la final de la Copa Sudamericana, mientras que La Roja se empinaba en el lugar 41 del ránking FIFA), de todas formas, el equipo chileno se presentó con nombres con amplio recorrido en nuestras cancha como Sebastián González, Johnny Herrera, Luis Pedro Figueroa y Miguel Riffo, entre otros. El partido fue mediocre, y no logró entusiasmar a las casi diez mil personas que se arrimaron a presenciarlo, entre ellos muchos chilenos. Incluso se consignaron incidentes de los aficionados locales con la policía, que felizmente no trascendieron más allá de escaramuzas. Cuando el partido vivía su primer minuto de tiempo agregado, Javi Suarez pudo batir a Herrera y señalar la exclusiva cifra que puso fin a las andanzas chilenas de fin de año por España. Chile formó con: Johnny Herrera, Boris Rieloff, Miguel Riffo, Marcos González, Eros Pérez, Manuel Iturra, Francisco Arrué (Carlos Garrido 46’), Carlos Villanueva (Gamadiel García 72’), Luis Pedro Figueroa, Sebastián González (Leonardo Monje 78’) y Juan Gonzalo Lorca. Para 2007, Marcelo Bielsa comenzaría a encargarse de restaurar la imagen del fútbol de la selección, ideando un camino que se tradujo en el origen del momento actual, que casi diez años más tarde hacen dejar en el más oscuro de los recuerdos los partidos que se jugaron “cuando éramos malos” o así se nos hacía ver.

                                      
Los equipos antes del inicio del juego.




La barra chilena en Zaragoza



Johnny Herrera,  en la tradicional fotografía de capitanes y árbitros.



El once inicial de Chile: Herrera, Iturra, Pérez, Lorca, Villanueva, Arrué, Rieloff, Riffo, Figueroa, Sebastián González y Marcos González.




El cuerpo técnico nacional encabezado por Elías Figueroa.

@puertomontt25

miércoles, 7 de octubre de 2015

GERD MÜLLER: EL GOLEADOR INOLVIDABLE



GERD MÜLLER: EL GOLEADOR INOLVIDABLE



Este martes el planeta deportivo se sorprendió con la noticia de que Gerd Müller, el “Bombardero de La Nación” padece Alzheimer. Más allá de los alcances de la triste noticia, es bueno dimensionar y conocer el legado de un jugador implacable en el área, y que es parte de la historia más importante del fútbol mundial.

                “No puedo poner a ese pequeño elefante entre mis purasangres” dijo el entrenador Tschik Cajkovski cuando Müller llegó al Bayern Munich. El técnico no imaginó que aquel jugador a quien a primera vista había despreciado, se llegaría a convertir en uno de los depredadores del área más grandes de todos los tiempos. Pero, ¿Qué caracterizó el juego del alemán para hacerlo merecedor de tanta gloria? Aparte de los más de 600 goles en su carrera (365 en Bundesliga, 68 en la selección alemana, catorce de ellos en mundiales), los cuatro títulos de liga, las cuatro copas de Alemania, las tres copas de Europa, el Mundial, la Eurocopa, copa Intercontinental y Recopa Europea, dejando de lado todos aquellos números y datos, Gerd Müller era implacable en el área. Sin el brillo técnico de Lionel Messi o la genialidad de Cristiano Ronaldo, se destacó por su oportunismo e inteligencia, que lo hacían encontrar siempre el espacio necesario para perfilarse y anotar. A pesar de su estatura (1,76 m) se las ingeniaba para ganar en el juego aéreo, y con los pies no perdonaba. El ejemplo más claro de la contundencia del “Bombardero” está reflejado en la jugada en que señala el gol del título mundial para Alemania en el mundial de 1974: sus movimientos  en el área son acorde al avance de Bonhof, quien se interna por la banda derecha del ataque alemán y envía un centro casi de memoria, para que el 13 se las arregle, y vaya que lo hace, entre tres defensores que lo cercan logrando controlar y quedar pasado de la línea de disparo, pero ahí es donde le bastó una fracción de segundo para acomodarse y disparar dejando sin opción al meta holandés Jongbloed. El gol más importante del mundial que organizaron los alemanes federales para ganarlo nació de los pies del genio del ataque. Y la historia, que no se caracteriza por ser justa a veces, parece hacernos creer que Müller convirtió pocos goles, por eso lo recordamos tanto por ese del minuto 42 aquel 7 de julio de 1974.

                Un repaso a la biografía del jugador nos acerca a sus inicios en el TSV 1861 Nordlingen de Alemania, donde una temporada le bastó para llegar al Bayern Múnich, equipo en el que tras una temporada en la liga regional preparó el asalto a la Bundesliga, donde consiguió sumar sus fantásticos números. Fue siete veces goleador de la liga alemana, en cuatro ocasiones de la liga de Campeones de la UEFA, una vez goleador de la copa del mundo (México 70) y de la Eurocopa (1972). Hasta 2012 ostentó el record de goles en un año calendario con 85 tantos, hasta que apareció Messi en 2012 y lo relegó al segundo lugar. Se dio maña incluso de jugar en Estados Unidos, cuando la NASL parecía vivir el inicio de su declive. De todas formas, conquistó media centena de goles que abultaron aún más su registro y agigantaron su leyenda. Se retiró en 1982 dejando un legado impresionante en el fútbol alemán, europeo y mundial.

                Ayer, con la noticia del Alzheimer copando las portadas y noticias, la familia pidió el máximo de respeto para con el ex delantero, que el próximo mes cumple 70 años. Es lo mínimo que merece El Bombardero de la Nación.

               

jueves, 6 de agosto de 2015

Las Copas Libertadores más sufridas.

Alguien podrá recordar la primera copa de Peñarol, cuando en semifinales debió ir a un partido de desempate con San Lorenzo, que desistió de su localía, y donde solo pudo batir a Olimpia sobre el final. O el mismo Manya que en 1966 debió luchar ante su acérrimo rival en semifinales, y sobreponerse a dos goles de desventaja ante River en el partido de definición. Tampoco fue menor el recorrido del Racing de José en 1967: semifinales durísimas ante River, Colo Colo y Universitario, imponiéndose ante los peruanos en una definición en Santiago. Y en la final, 0-0 en Avellaneda y 0-0 en el Centenario ante Nacional. Nuevamente Santiago sería el escenario para que la Academia pudiera celebrar. 

Otros dirán que el camino de Independiente en 1973 no fue sencillo. A pesar de arrancar en semifinales, solo eliminó a San Lorenzo en un dramático encuentro en Avellaneda, y la historia ante Colo Colo en la final es bien conocida: polémica por dónde se la mire. Solo celebraron en el alargue del partido de definición. O en 1975, donde tras las semifinales, el Rojo, Central y Cruzeiro finalizaron con 4 puntos, avanzando Independiente por solo un gol de diferencia. Y el Flamengo de 1981 tampoco fue campeón así caminando: faltando 2 fechas en el grupo, debía rescatar 3 puntos para recién optar al desempate con Atl. Mineiro. Ganó a Cerro y empató con Olimpia, empatando luego con sus compatriotas y avanzando por mejor diferencia de gol. Luego en la final, Zico dejaría sin chances a un novel Cobreloa. 



Dos años más tarde, Gremio debió sufrir en demasía para superar las semifinales. Luego de que un diezmado Estudiantes le empatara, debía rezar para que el pincha no ganara en Cali. Por TV vieron ese 0-0 que los puso ante Peñarol en la final y donde solo se coronarían a falta de 10 minutos. Por otro lado, todo lo que envolvió a Argentinos en 1985 tuvo tintes épicos: primera fase ante gigantes cariocas y un molestoso Ferro. Solo pudo clasificar en un desempate ante los de Caballito, luego de dos triunfos en Río de Janeiro. En las semifinales, tuvo un comienzo dubitativo con empates ante Independiente y Blooming. Estaba obligado a ganar el último partido en Avellaneda y eso hacía hasta el minuto 89, cuando se cobró un penal para el Rojo. Fue allí cuando se hizo grande la figura de Enrique Vidallé, atajando el disparo de Marangoni e instalando al Bicho en la final. Allí, ante América de Cali se vivió otra eliminatoria de miedo, campeonándose solo en un partido de definición y a penales.



También lo de Vélez en 1994, que tuvo que pasar por 3 definiciones a penales antes de coronarse, una de ellas con un 'match point' en contra ante Junior. O Cruzeiro en 1997 que arrancó con 3 derrotas, debió pasar por penales ante El Nacional  y estaba siendo eliminado por Colo Colo en semifinales. Y Boca en 2007 que, salvo la final, también tuvo un sendero tortuoso, clasificando en el último partido del grupo tras derrotas en Toluca y Cuzco. En cuartos arrancó empatando de local ante Libertad, y solo Riquelme aseguró el paso en Asunción. Y en semifinales, tuvieron la difícil misión de remontar un 3-1 ante el sorprendente Cúcuta. También Liga, que al año siguiente solo ganó 1 de sus últimos 6 partidos.



El trayecto de Internacional el 2010 igual fue memorable en ciertos momentos. Avanzar ante Banfield, Estudiantes -de manera infartante- y Sao Paulo gracias a los goles de visita, cimentó un camino de épica que coronó ante Chivas. O Santos al año siguiente, cuando estaba obligado a ganar los últimos 3 partidos del grupo. Lo hizo, y luego pasó con lo justo ante América, Once Caldas y Vélez. Lo de Atlético Mineiro en 2013 tampoco se puede olvidar: penal atajado en los descuentos ante Tijuana, para luego remontar dos llaves y vencer por penales (Newell's y Olimpia). Y para finalizar, lo de San Lorenzo el año pasado, cuando prácticamente estaba eliminado en la fase de grupos y tuvo enfrente a dos gigantes como Gremio y Cruzeiro que supo derrotar.



Todas historias de sufrimiento, que hicieron de esas victorias tener un sabor más dulce. Sin embargo, nada se iguala a lo de River Plate en el año 2015. Venía como uno de los grandes favoritos tras obtener merecidamente la Copa Sudamericana del año anterior, y a la vista, tenía un grupo accesible con San José y Aurich. Sin embargo, el comienzo fue de terror y tras 5 duelos, estaba en el último lugar del grupo, con 4 puntos, obligado a ganar a los bolivianos y que Tigres no dejara que el club peruano no ganase en Chiclayo. Y el milagro se dio, tras idas y vueltas y un sorprendente 4-5 en Perú. La misión estaba cumplida y lo que se avecinaba era más chocante: octavos ante el rival más clásico de todos, que sacó puntaje perfecto en la fase de grupos. Un triunfo por la mínima, más la estupidez que en este blog no tiene cabida, le dieron el boleto a cuartos. Allí, Cruzeiro les dio una bofetada triunfando en el Monumental, pero la calidad del equipo del Muñeco se sobrepuso y cuajó una noche histórica en Belo Horizonte. Luego, las virtudes del equipo, más la frescura de las nuevas incorporaciones, permitió a la Banda sobreponerse cuando el panorama se ponía complicado, alzando por tercera vez el trofeo máximo, la Copa Libertadores de América.

jueves, 23 de julio de 2015

Los foráneos en finales de Copa Libertadores

Con la clasificación de Tigres por primera vez a la final de una Copa Libertadores, donde se medirá ante el River de Marcelo Gallardo, un francés de no menor bagaje protagonizará dicho encuentro. El galo André-Pierre Gignac no más ha jugado 2 partidos en el principal certamen de clubes en América y ya tiene el boleto al último partido, transformándose así en el primer francés en conseguirlo. Sin embargo, no es el primer foráneo que jugará una final de Libertadores. A continuación repasamos la historia de cada uno.

CHRISTIAN RUDZKI, PUNTAL PINCHA
Grabado en la memoria colectiva de cualquier hincha de Estudiantes, el checoeslovaco Rudzky arribó al conjunto platense en 1969 proveniente del Deportivo Español. Se había mudado desde su país natal a Argentina a los 15 años y arribó al mítico Estudiantes de Zubeldía que acababa de derrotar al Manchester United de George Best en la Copa Intercontinental. Por el conjunto pincharrata jugó las finales de 1969, 1970 y 1971, ganando en las primeras dos ante Nacional y Peñarol, respectivamente. En la tercera, el Bolso se tomaría revancha. En total disputó 7 partidos de finales en Copa Libertadores y luego de su etapa en Argentina deambuló en la liga alemana.


 
DANTE MÍRCOLI, EL TANO DE INDEPENDIENTE
Nacido en Roma en 1947, se inició jugando en Independiente y fue parte de la tercera corona del Rojo de Avellaneda. En la estrella conseguida ante Universitario, en 1972, Mírcoli jugó los dos partidos, el segundo de ellos ingresando desde el banco. Luego de su paso por Independiente, tuvo una carrera en su país natal donde jugó por Sampdoria y Catania, entre otros, para volver a Avellaneda. Pero no al Rojo, sino que a Racing y, a pesar de esto, es muy querido por la fanaticada de Independiente y por muchos años ha trabajado en sus divisiones menores.




LA DINASTÍA DELY VALDÉS
Si hablamos de un Dely Valdés, siempre preguntamos ‘¿Cuál?’. Bueno, el mayor de la dinastía era Armando, panameño, que llegó a Argentina producto de una beca. Pronto fue incorporado a Argentinos Juniors y fue pieza del inolvidable Bicho campeón de América en 1985, llegando a jugar 15 minutos ante América de Cali en el partido de vuelta. Luego de ganar la Libertadores y adaptarse definitivamente al país, Dely Valdés le dio el gol del título a Argentinos en la Interamericana de 1986 ante el Defence Force. Luego jugó en Peñarol, retornando a su país. Era asiduo representante de su seleccionado, y partió prontamente a los 40 años producto de un derrame.


UN GRINGO EN LA PATERNAL
Renato Corsi nació en Manhattan y muy joven se radicó en Argentina. Se formó en Argentinos Juniors, y perteneció al club quizás en su época de mayor esplendor. Junto a Borghi, Vidallé o el propio Dely Valdés, fue parte del plantel que ganó la Copa libertadores, y tuvo la fortuna de disputar dos de tres partidos de la final ante América de Cali, incluyendo el duelo decisivo en el Defensores del Chaco. Luego su carrera tuvo una curva descendente que lo hizo volver a su país y deambular luego por el ascenso argentino. Sigue vinculado con la gente del Bicho.




EL ÚNICO AFRICANO EN UNA FINAL
Hace un tiempo vimos los africanos que jugaron alguna vez en la Copa Libertadores. Uno de ellos era el ghanés Prince Amoako, figura en los Juegos Olímpicos de 1996 y que recaló un año después en Sporting Cristal de Perú. Allí integró un equipo histórico que alcanzó la final de la Libertadores, que perdería ante Cruzeiro. Amoako jugó el partido de vuelta en el Mineirao, siendo reemplazado por Carmona. Luego de su estancia en Perú, tuvo pasos por Argentina, España y Grecia, nunca consolidando una carrera de importancia.

Así, el franchute Gignac no es el primer ‘invitado’ que disputará el cetro del torneo más importante de clubes. Además, puede convertirse en el primer no sudamericano (ni mexicano) en anotar en una final de Libertadores. Como dato anexo, dos entrenadores foráneos también fueron partícipes del desenlace del torneo: el húngaro Bela Guttman que por Peñarol cayó ante el Santos en 1962 y el croata Mirko Jozic que campeonó de la mano de Colo Colo ante Olimpia en 1991.


 @ElDatoFutbolero

martes, 3 de marzo de 2015

Tabla para el descenso 2015

¿Cuántos puntos se necesita para zafar del descenso?
Aquí la respuesta.



(Presionar sobre la imagen para que esta se despliegue)

@ElDatoFutbolero

lunes, 26 de enero de 2015

Copa Libertadores 2015: Choques con historia

Como es una tradición para El Dato Futbolero, en cada verano entregamos el historial de los enfrentamientos que veremos este año en el torneo más hermoso de América. Único, grande y nuestro. A continuación el detalle*.

Primera Fase
Huracán vuelve a la Copa tras 41 años y se enfrenta por primera vez a Alianza Lima, que ya venció en la Copa a los argentinos Boca, Colón y Estudiantes. Por su parte, Independiente del Valle se medirá ante Estudiantes, teniendo como antecedente los enfrentamientos ante San Lorenzo el año pasado (empate y derrota). En la tercera llave, Táchira se medirá ante Cerro Porteño, rememorando los partidos de 2005 y 2011, donde el Ciclón obtuvo 3 triunfos y 1 empate con grandes actuaciones de Santiago Salcedo y Roberto Nanni. The Strongest y Morelia, no tienen cruces previos, mientras que Palestino y Nacional reeditarán los duelos de hace 39 años. En aquella ocasión, el conjunto de colonia logró batir en Santiago y empatar en el Centenario gracias a gloriosas tarde de su ídolo máximo: Óscar Fabbiani. Por último, Corinthians y Once Caldas se enfrentarán por primera vez en Copa Libertadores.

Grupo 1 (Atl. Mineiro, Colo Colo, Santa Fe y Atlas)
En el grupo 1, Atlético Mineiro y Santa Fe reeditarán los duelos del año pasado, cuando el campeón vigente derrotó 2-1 en Belo Horizonte y empató en el Campín. Ninguno de los dos equipos registra duelos coperos vs. los otros integrantes del grupo, Colo Colo y Atlas. Entre chilenos y mexicanos aún está vivo el recuerdo de la Copa de 2008 cuando los tapatíos vencían 3-0 en Guadalajara mientras Kramer reventaba el peak en Viña del Mar. En el partido en Santiago, un gol de Diego Colotto eliminaba al conjunto de Fernando Astengo, mientras Boca también lograba la clasificación.



Grupo 2 (San Lorenzo, Sao Paulo, Danubio, Once Caldas o Corinthians)
En este grupo, solo se podrán repetir duelos si Once Caldas vence a Corinthians en la primera fase. Los de Manizales lograron eliminar a Sao Paulo en su glorioso camino a su Copa Libertadores del 2004 (y en 2010 un triunfo para cada uno en el grupo), mientras que también fue victimario de San Lorenzo en la fase de grupos del 2006, donde clasificó junto a Chivas a octavos de final.

Grupo 3 (Cruzeiro, Mineros, Universitario de Sucre y Alianza Lima o Huracán)
Brasileños y boliviano ya tienen antecedentes coperos. En el 2008, el equipo mineiro venció por la mínima en Sucre, mientras que en el Mineirao vencieron gracias a dos tantos de Wellington Paulista. En tanto, si el conjunto limeño supera al Globo, reeditará sus duelos ante Cruzeiro: en 1976 los brasileños despedazaron a Alianza en las semifinales (0-4 y 7-1) mientras que en 1977 fue un triunfo para cada uno en la fase de grupos. La curiosidad radica que en cada vez que se enfrentaron, Cruzeiro fue campeón de la Copa. Harán barra.

Grupo 4 (Emelec, Internacional, Universidad de Chile y Morelia o The Strongest)
En 1968, Emelec clasificó a la segunda fase tras vencer en Guayaquil a la U y empatar en Santiago. Más nutrida es su historia con Internacional, ya que la Copa de 2015 verá su cuarta confrontación con los gaúchos. En 2007, los brasileños vencieron en los duelos y ambos quedaron eliminados de la fase grupal a manos de Vélez y Nacional. Para 2010, en tanto, Inter volvió a hacerse fuerte en Beira Rio y luego empataron sin goles con el grupo casi definido: Emelec último e Internacional con tranco firme para obtener su segunda Copa. Un año más tarde, otra vez la fase de grupos los aguardaba y empataron a un tanto en el Capwell mientras que en Porto Alegre el festejo fue nuevamente brasileño.



Grupo 5 (Zamora, Boca, Montevideo Wanderers y Palestino o Nacional)
Los dos únicos seguros del grupo no registran duelos entre ellos, ni mucha historia en la Copa. Si Boca le gana el cupo  a Vélez podrá rememorar duelos ante Zamora (0-0 y 2-0 en 2012) y Montevideo Wanderers (0-2 y 3-2 en 1986 y 2-0 y 2-0 en 2002). De los candidatos de la primera fase, solo Nacional registra antecedentes tanto ante sus compatriotas como ante el xeneize.

Grupo 6 (River Pate, Juan Aurich, San José y Tigres)
En un grupo donde están todos los equipos confirmados, extrañamente es el único donde todos los duelos serán inéditos, al menos en Copa Libertadores.

Grupo 7 (Atlético Nacional, Barcelona, Libertad e Independiente del Valle o Estudiantes)
Los antecedentes coperos en este grupo se remiten al escenario en que Estudiantes avance a la zona. Así, se rememoraría el mítico duelo ante Barcelona en las semifinales de 1971, con gol de un sacerdote de por medio.

Grupo 8 (Sporting Cristal, Racing Club, Guaraní y Cerro Porteño o Táchira)
En este grupo, peruanos y argentinos rememorarán los duelos históricos de 1997, donde Cristal se hizo un lugar en su única final dejando en semifinales a la Academia. Ya se habían medido en 1962 donde hubo un triunfo para cada uno, para ser eliminados por Nacional en el grupo. En 1989, en tanto, Racing ganó en Avellaneda y Lima para clasificar en el grupo, mientras que los peruanos quedaban eliminados. Estos tendrían su dulce revancha 8 años más tarde cuando por diferencia de goles clasificó a la final vs. Cruzeiro. De clasificar, Cerro Porteño se encontraría de vuelta con Sporting Cristal tras los duelos de 1973 (1-1 y 5-0) y de 2003 (1-1 y 1-0).



*Solo se hace referencia a enfrentamientos por Copa Libertadores de América.

sábado, 13 de diciembre de 2014

19 de abril de 1995

                Algo hay en este título que evoca, a modo de homenaje, el brillante relato de Roberto Fontanarrosa sobre una de las fechas más importantes (sino la más) en la historia de Rosario Central. Y al igual que el fallecido hincha rosarino, parte de la base del amor por el club de sus amores. Pero en este caso, el camino es distinto; y si bien parte con la referencia obligada y necesaria al 19 de abril, día en que se fundó Colo Colo; el desarrollo de esa agitada jornada distará mucho de ánimo para celebrar.
                Veamos.
                Los setenta años del Club Social y Deportivo Colo Colo encontraban a la institución popular en una incómoda situación. La temporada anterior había exiliado al Cacique de la primera línea futbolística, que tuvo en las universidades (Católica y De Chile) a los principales candidatos al título en Chile. Incluso O’Higgins, relegó al Colo a posiciones de reparto merced a su buena campaña en 1994. La temporada en cuestión, había iniciado con excelente tranco, con dos victorias (ante Regional Atacama 5-0 y frente a Deportes Concepción 2-1). Sin embargo, en la víspera del aniversario; el sábado 15 de abril, se registra un episodio inolvidable y casi traumático para la hinchada alba (imagínense para un pendejo de 15 años): Marcelo Barticciotto, el ídolo, el crack, el del gol a Boca, el campeón de América, le marcaba a Colo Colo, jugando por la UC, en el triunfo cruzado (su club ese año) por 2-1. Con ese panorama, tendríamos un cumpleaños número 70 bastante aciago, ya que lo que vendría en el futuro sería igual de malo. Quizás suavizado por el contundente 3-0 a la U, el día del doblete de Espina, que constituiría la única alegría del año. Además, ya comenzaba a incubarse en el club la quiebra que años más tarde, y luego de campañas locales espectaculares, semifinales internacionales y sueldos millonarios, arrasaría con la dignidad de una institución que tocará fondo y más allá, entre 2001 y el inicio del 2002.
                Así, y con el presente de 70 años más tristes que otra cosa, comenzaba ese miércoles 19 de abril de 1995. Para ese día, la agenda futbolera asomaba interesante: Chile se jugaba la clasificación a cuartos de final del mundial sub20 de Qatar frente a España (servía sólo ganar) y por la noche, la adulta visitaba Lima para encarar el segundo amistoso de la era Azkargorta ante el seleccionado del Rímac. Las 12:45 y  21:00 horas eran las indicadas para sentarse a disfrutar de una jornada que a priori asomaba como difícil, pero que nada hacía presagiar como desastrosa.
                ¡Extra! 24 Horas informa. El noticiario de la televisión estatal en Chile interrumpe violentamente el programa matinal de la estación con una información apocalíptica a eso de las 9:15 de la mañana; la instantaneidad en la información estaba en desarrollo y aún existía un desfase lógico entre la llegada y el procesamiento de la información y su posterior divulgación; por eso a muchos sorprendió lo que provenía desde Estados Unidos: el terror se había instalado en el edificio federal Alfred Murrah, ubicado en el centro de Oklahoma, lugar en el cual más de dos mil kilos de explosivos destruyeron el lugar. El saldo de tanta destrucción fue pavoroso y desconocido para ese entonces: 168 muertos, de los cuales casi una veintena correspondía a menores. El culpable del ataque, Timothy McVeigh señalaría que actuó en venganza a la masacre de Waco consumada exactamente 2 años antes de lo de Oklahoma. Uno, a miles de kilómetros, poco y nada parecía entender de lo que ocurría en Estados Unidos. Sólo el 11 de septiembre de 2001 se encargaría de confirmar las cosas.

                Así, y mientras la agenda noticiosa se nutría de lo ocurrido en Norteamérica, había que sacudirse de la sorpresa y el dolor que transmitía la televisión y enfocarse en el partido de la rojita sub20 (Sólo en 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas, se suspendería la jornada de Champions correspondiente al miércoles 12 de septiembre, por ejemplo). Al mediodía, los dirigidos por Leonardo “Pollo” Véliz encaraban a España, en teoría el rival más fuerte del grupo, y que llegaba clasificado a segunda ronda, con 6 puntos. Chile accedía con 2 unidades, merced a pobres empates frente a Japón y Burundi (!). El problema es que asiáticos y africanos se enfrentaban entre sí, y en caso de ganar uno de ellos, eliminaba a Chile del certamen (en caso de que no ganemos).  Ambos partidos irían en simultáneo, lo cual acarreaba una carga extra de presión para Chile, que ante el primer gol en el otro partido tendría un elemento extra contra el cual luchar, además de la calidad de los hispanos (que llegarían a semifinales en esa edición). Una vez iniciado el partido, y con los antecedentes descritos en juego, se llega al primer mazazo, por partida doble: gol de España (Etxeberría, a los 9 minutos) y gol de Japón (a los 10 minutos). De momento, comenzaban mal las cosas. Y empeorarán antes de los 20 minutos de ambos partidos con nuevos goles de los mismos países: dos en el caso de España y uno para Japón. Así, los partidos se irán al descanso con la suerte sentenciada: Chile 0 España 3 y Burundi 0 Japón 2. Y mientras los noticieros seguían descubriendo el horror de Oklahoma con nuevos y macabros detalles de la tragedia; se reanudaban las acciones en Qatar: Salgado para España y Rozental para Chile modificaban el marcador en Doha antes de los 60 minutos de partido. Nuevas anotaciones de ambas escuadras configuraban un marcador tenístico (6-3 para España) que obviamente eliminaba a Chile y clasificaba a Japón (que no movería el 2-0 del marcador). Sin embargo, la oprobiosa actuación chilena no se quedó solo en lo (poco) mostrado en cancha: el viernes 21 de abril se confirmará la detención de cinco personas pertenecientes a una red de apuestas ilegales que funcionaba desde Tailandia y que había puesto sus ojos en algunos seleccionados intervinientes en Qatar (Portugal, Honduras, Camerún, Burundi y Chile). En el caso de los nacionales, se confirma la operación por parte del ex jugador de Magallanes Washington Arriola Medel, quien contacta a jugadores chilenos con atractivos U$2.500 aunque por “ir para más, y no para menos”. Frank Lobos y Francisco Fernández resultarán sancionados por ser los receptores del dinero de manos de Arriola, lo que contribuye a aumentar el escándalo por la eliminación chilena. Se ponía así un triste fin a una generación que parecía destinada a ser la base de la selección con miras al mundial de Francia, y que como tantas veces, se quedó en las promesas.

                A media tarde, se tendría completa certeza de las muertes en Estados Unidos, y se confirmaría la captura de Timothy McVeigh, quien sería detenido al conducir un auto sin patente, la contundencia de las pruebas lo marcarían de inmediato como el principal sospechoso de la masacre.
                Para el plato de fondo, en Lima, la selección contaba con la base de jugadores que debían comenzar un año después el proceso clasificatorio a Francia. Azkargorta había iniciado con muy buen pie su paso por la selección, con triunfo de 2-1 sobre México, y a mediados de año tendría su primera prueba de fuego en la Copa América en Uruguay. La expectación por el partido era alta, en una época en que el concepto de “fecha FIFA” aún no se tomaba el calendario, por lo cual había que aprovechar el momento de ver en cancha el proyecto de “Bigotón” que sin duda capturaba la atención del primer semestre futbolero en 1995. Chile saldría al Nacional de Lima con Alex Varas al arco (una de las debilidades de Azkargorta), Gabriel Mendoza, Javier Margas, Nelson Parraguez, Rodrigo Pérez, Cristian Castañeda, Ian Mac Niven, Clarence Acuña, Esteban Valencia, Luka Tudor y Marcelo Salas. En Perú, destacaban Miguel “Carón” Miranda, los Soto (Jorge y José), Roberto Palacios, Alex Magallanes y la dupla de ataque formada por Ronald Baroni y Flavio Maestri.
Y si lo de media tarde en Qatar había sido desastroso (en fútbol y marcador), la noche limeña no comenzaba tan distinta para Chile: 0-2 a los seis minutos, tras dos anticipos de Maestri a una débil defensa chilena, primero por bajo y luego por aire. Luego, una fulgurante entrada de Baroni mano a mano con Varas señalará el 3-0 para los del Rímac, recién en 29 minutos. Antes del descanso, Maestri confirma su hat trick con mucha fortuna (38’), en un gol que reeditará años después Paolo Guerrero en el mismo estadio, ante Chile (2001, eliminatorias a Japón y Corea). El 4-0, que más parecía knock out boxeril que expresión de fútbol desnudaba las falencias de un proceso que se sostenía en una idea colectiva de juego que no contaba con los nombres requeridos para ello. Tras  la reanudación, Azkargorta apostó por un solo cambio: Patricio Mardones en reemplazo de Ian Mac Niven, de discretísimo primer tiempo (sólo consignó un tiro al arco, que pasó levemente desviado del arco peruano). Luego, los ingresos de Goldberg (por Tudor); Ricardo Rojas (por Castañeda) y Galdames (por Acuña), sirvieron para contener al rival más que para soñar con una remontada o algo similar. Por el lado de Perú, mínimas variaciones que se traducirán en dos nuevas conversiones de Ronald Baroni, una tras grosero error en la salida de Margas y la otra tras una anotación de fantasía del delantero que por esa época jugaba en Portugal (tras haber jugado incluso en Chile): el sexto gol peruano será una síntesis de lo obrado por los locales esa jornada, con una sucesión de certeros toques desde campo propio, que finiquitará Baroni con un increíble ingreso al área tras limpiar a la defensa chilena y tocar sutilmente de revés ante la salida de Varas. Para cerrar la nefasta noche, el “Huevo” Valencia fallará un penal regalado por el juez boliviano Juan Lugones; el tiro del volante de la “U” golpea el vertical izquierdo del meta peruano. En la insistencia, Salas no puede señalar el descuento. Además, Carón Miranda confirmaba su fama de ataja-penales ante Chile al evitar el gol por esa vía, casi dos años después del tiro atajado a José Luis Sierra en la Copa América de 1993.

                Terminado el match en Lima, comenzarían los cuestionamientos a Azkargorta, a quien le quedaría mucho sufrimiento, literalmente (en Uruguay, sufriría un colapso en medio del partido con Bolivia). Recién un año después vendría el paso al costado con la célebre frase del perro muerto y el fin de la rabia. De los muchachos de la sub 20, se seguiría hablando por un tiempo; y lo ocurrido con los sobornos terminaría por sepultar las aspiraciones de trascendencia de una generación de la cual sólo Sebastián Rozental se destacó, ratificando aquello con su extraordinaria temporada 1996 y posterior venta a Escocia.
                En Norteamérica, las cosas habían cambiado para siempre. Comenzaba una escalada de violencia que alcanzará su cota más alta en septiembre de 2001. 3 meses antes de esa fatídica fecha, se consumaba la ejecución de McVeigh, mediante inyección letal. Todo había comenzado el 19 de abril de 1995.

Carlos Pérez Huenchupán

En twitter: @puertomontt25